ORIGEN, ESTRATEGÍA Y ANTROPOLOGÍA DEL SUTEMI
"En el Budo
la noción de sutemi es muy importante.
Esto es verdad no solamente en el karate, sino también en el kendo,
en el judo y en todas las artes marciales". Taisen Deshimaru
Cuando la
mayoría de practicantes de artes marciales o disciplinas de combate oyen la
palabra "sutemi" se imaginan proyecciones acrobáticas, aunque no
todos los sutemi tienen este aspecto volatín, sino que al ser una estrategia,
como se verá más adelante, el sutemi agrupa diferentes técnicas de distintas
escuelas. El error es generalizado porque las palabras japonesas no son nombres
propios de las técnicas sino que explican movimientos o acciones, con lo cual a
veces una misma expresión puede describir dos técnicas totalmente diferentes.
Como anécdota se puede citar el kote gaeshi
que con esta locución en Daito ryū se define un tipo de técnica y en
Asayama Ichiden ryū otra totalmente diferente, a ojos de los profanos, pero
analizando ambos movimientos se comprueba que los términos utilizados son
totalmente correctos para señalar dichos procesos técnicos.
Sutemi se
compone de dos ideogramas o kanji, 捨 que se pronuncia "Sha" o
"Su(teru)" y 身 que se pronuncia
"Shin", "Mi" o "Karada". El primer ideograma, leído
como "Su(teru)" representa: tirar, descartar, abandonar, desertar,
renunciar, sacrificar, rechazar, condenar, entre otras. El segundo
"Mi" representa: cuerpo, persona, rápido, uno mismo, corazón, alma,
mente, entre otras. La combinación de los kanji crean otra idea, no es tan solo
la suma literal de cada uno de ellos, sino describe un nuevo concepto. En el
lenguaje cotidiano sutemi se traduce por auto-abandono, pero en el lenguaje
técnico de las artes marciales japonesas se interpreta como sacrificio. En la
pronunciación de sutemi se ha de tener en cuenta que la "u" de esta
expresión sufre una desonorización y es casi muda y se asemeja más su
pronunciación a "estemi".
Una vez se ha
llegado una interpretación de los ideogramas que forman este concepto técnico
es interesante marcar el concepto estratégico del sutemi y, de esta forma,
observar que con dicha concepción se
puede desarrollar en diferentes ejecuciones técnicas.
Para explicar
que significa el sutemi relacionado en el arte de la estrategia de la lucha, se
ha de rebuscar en la antropología y considerar el instinto, el impulso o el
reflejo de la supervivencia. Esto no es más que el impulso de conservar la vida,
que entre otros estímulos encontramos la
defensa y el combate. Dentro de la estrategia de lucha lo último que espera un
oponente es que su adversario se ponga en peligro para combatir, que se lance
al suelo, hinque una rodilla en el firme, ataque sin protección, etc... Cuando
el enemigo se da cuenta de este movimiento que arriesga la victoria, que puede
suponer la destrucción de aquel que la ejecuta, le induce a la sorpresa y le
hace brotar una duda, que se ha de aprovechar para vencer. "El
secreto de la sorpresa contra métodos formales y su interrelación es
seguramente uno de los puntos más sutiles del combate" (Kotoda Yahei,
Ittosai sensei kenpo sho). El adversario
en todo caso, si no le provoca sorpresa, igualmente tarda en reaccionar pues le
cuesta determinar como un ataque un movimiento que coloca en peligro a su
oponente.
Aunque el sutemi
tiene muchas expresiones técnicas, las cuales nacen de la estrategia del
aparente sacrificio, sin duda aparece en el campo de batalla, del antiguo Japón.
Un guerrero protegido con su armadura, pesada y molesta, en la turbulencia de
la lucha pierde las armas o, rotas y dañadas, carecen de la contundencia
necesaria para ser efectivas. Cuando esto pasaba, los guerreros japoneses, utilizaban
un método conocido como Yoroi Kumiuchi o Katchū kumiuchi (lucha cuerpo a
cuerpo con armadura). Esencialmente luchaban con una posición corporal conocida como
yotsugumi, que consistía en agarrarse simétricamente, de tal forma que se podía
controlar los brazos del adversario para evitar que el oponente pudiese sacar
una arma oculta o pequeña. Este tipo de agarre aun se utiliza por los sumōtori en los combates de
sumo, disciplina que aún conserva algún sutemi, de la época del kumiuchi, como
puede ser el denominado utchari. La posición del yotsugumi podía facilitar el
desequilibrio del oponente o buscar un control del adversario, para poder
finalizar el combate con la propia daga o la del enemigo.
La posición yotsumi en Kumiuchi y en el sumo.
La armadura comporta diferentes
peculiaridades, por ejemplo la dificultad de tener al alcance la mayoría de los
puntos vulnerables y obstaculiza en
parte el movimiento por su peso y morfología. Aunque también podían encontrar
ventajas, por ejemplo se podía presionar el menpō y
provocar una sofocación, con lo cual el adversario perdía gran parte de su
poder de reacción. Las técnicas del Kumiuchi estaban basadas en proyectar al
enemigo, un guerrero con una armadura, pesada o ligera en el suelo era un
objetivo fácil para sus adversarios. Para proyectarlo se aprovechaba que las
diferentes partes que formaban la protección de la armadura proporcionaban una
serie de elementos que facilitaban la posibilidad de realizar una presa, en este caso me refiero,
por ejemplo al casco, o kabuto, que era una buena pieza para agarrarla y
provocar una proyección, e incluso romperle el cuello utilizando el peso del
casco, como escribió el maestro Kawashi Mikonosuke “la torsión de la pieza metálica del casco
(shikoro) que cubría el hombro aumentaba la dificultad de sostener el
equilibrio”. Una de estas técnicas es por ejemplo la denominada en japonés
Hachi mawashi , de la escuela Yoseikan, o Shikoro gaeshi, de la escuela Kitō ryū, que incorpora en el combate cuerpo a
cuerpo la capacidad de buscar y encontrar un movimiento de ataque o
contraataque aprovechando el casco.
Pero volvamos al
guerrero que perdió su arma principal y como única opción ha de buscar el
cuerpo a cuerpo, de esta forma anulará en parte la efectividad de las armas del
adversario, intenta proyectarlo, lo empuja, lo desequilibra, pero el peso y la
fuerza del oponente bloquea sus acciones ofensivas. El tiempo pasa y puede
perder la iniciativa. Y obviamente la iniciativa cambia de lado y el oponente
empuja, con toda su energía, y el primer guerrero comprende que no puede
contener mucho más la furia desbocada de su enemigo. Este guerrero se agarra
por ejemplo al shikoro (shikoro dori), del casco de su antagonista, y se deja
caer, aprovechando el impulso del ataque del adversario. Su peso es superior a los músculos del cuello
del adversario. Caen los dos al suelo pero unos movimientos de los brazos y las
caderas consiguen en el último momento que el oponente salga proyectado hacia
el lateral y la caída, sino ha sido por si misma definitiva, le provoque que no
pueda reaccionar un breve instante. Intervalo que aprovechará, el primer
guerrero, para encontrar una solución
final. De esta forma o de otras parecidas se crea el concepto sutemi.
El sutemi tenía como uno de sus objetivos proyectar al adversario y conseguir una posición ventajosa
En un combate
real el miedo que se origina en la mente del guerrero, el instinto de
supervivencia, conduce a una u otra acción defensiva u ofensiva. El control del
espacio, de las cualidades del adversario, de las armas del oponente; es una
necesidad integral. No ponerse en peligro es, teóricamente, la mejor manera de
mantenerse con la total capacidad de acción y reacción. La sorpresa de
colocarse en peligro, lanzarse al suelo con armadura, una acción peligrosa y
comprometida, o hincar una rodilla en el suelo, un movimiento que demuestra
debilidad y sumisión, provoca la duda del adversario y a tener que reconsiderar
sus acciones inmediatas, con lo cual le induce a no poder reaccionar de
inmediato.
La utilización
del sutemi puede provocar lesiones, se tiene que estar preparado para asumir
una lesión para que el adversario salga más dañado. Volviendo al ejemplo
anterior, el guerrero que se deja caer agarrando el casco de su adversario,
puede recibir lesiones o heridas mientras el ejecutante del sutemi cae de
espaldas con el fin de que su adversario acabe proyectado de cabeza contra el
suelo. En el combate real defendiendo una causa, altamente legitima desde la
ética del guerrero japonés, el sutemi se convierte en "morir para matar". Que
históricamente el sacrificio del guerrero llegó a desembocar en los Kamikaze de
la Segunda Guerra Mundial.
En la lucha con
sables el sutemi adoptó una denominación particular: "Aiuchi no heihō". Que se podría interpretar como "ataques simultáneos". Con esta
expresión se agrupa los ataques que se realizan cuando el oponente embiste y se
responde sin intentar bloquear el sable del adversario. Volvemos a lo ya
comentado "morir para matar".
El adversario se lanza al ataque y se le contraataca con un ataque rápido,
valiente, decidido, sin apartarse. Si el contrincante era débil mentalmente, se
autobloqueaba y resultaba herido letalmente. Si no lo era los dos morían. En el
siglo XXI no se entienden estas acciones, pero en la cultura marcial japonesa
fue una posibilidad real y aplicada en bastantes ocasiones.
Cuando el
kenjutsu se ha convertido en kendo se ha mantenido la estrategia del sutemi,
con el significado de arriesgarse totalmente en un ataque sin preocuparse de
las consecuencias o secuelas. Sin duda este es el objetivo de un sutemi, sea
cual sea su desarrollo técnico, efectuar la técnica al cien por cien sin ningún
reparo ni pensamiento en su seguridad personal, sin miedo.
Cuando el miedo
a morir en un combate real desaparece el guerrero traspasa a un nivel superior
de efectividad. En la cruenta realidad de la batalla no tan solo se puede
contabilizar quien es más fuerte, quién es más hábil, quién es más ágil y rápido;
sino también quien tiene menos miedo. El miedo agarrota, bloquea y lentifica
las reacciones. La cultura japonesa tiene muchos relatos cortos que sirven para
dar ejemplo de diversos conceptos. Uno de estos relatos cuenta que en el
antiguo Japón un condenado a muerte se le concedió la oportunidad de combatir
con un sable, a pesar que su experiencia con esta arma era mínima, en un duelo
real contra un maestro de esgrima. Si vencía sería libre, en caso contrario, si
moría en el intento tendría el mismo funesto final al que estaba condenado. El
maestro tuvo grandes dificultades para vencer, en más de una ocasión estuvo a
punto de ser herido, pero gracias a su experiencia logró batir al oponente.
Tras el duelo, al ser preguntado por sus alumnos, reconoció sus aprietos para
salir airoso de la pugna. Y les dijo a sus estudiantes que esperaba que nunca
tuviesen que luchar con alguien que estaba condenado a muerte y que no tenía
nada que perder. Dicho adversario no tenía miedo a morir por lo cual su
capacidad ofensiva era muy substancial.
Jodori sutemi
Transmisión de los sutemi.
Muchas escuelas
antiguas de artes marciales japonesas, lo que se conoce como koryū bujutsu, han
tenido con más o menos protagonismo algún tipo de sutemi. A pesar de que fuese
una técnica de último recurso, en su catálogo técnico había sitio para alguna
referencia de este tipo de técnicas. El listado de escuelas que han transmitido
algún tipo de sutemi es largo y extenso, una lista incompleta podría ser la
siguiente:
- Kitō
ryū.
-
Tenshin shin'yo ryū.
-
Fusen ryū.
-
Takenouchi santo ryū.
-
Amau ryū.
-
Bokuden ryū.
-
Shinto Tenshin ryū.
-
Gyokushin ryū.
-
Uchida ryū.
-
Katori Shinto ryū.
- Asayama Ichiden ryū
- etc..
Aunque si
observamos el panorama actual de los sutemi podemos marcar una línea clara de
cuál ha sido la vía de transmisión para que los sutemi conocidos actualmente
hayan llegado al conocimiento de los practicantes interesados en ellos. Sin
duda fue el Kodokan Judo el que seleccionó un número considerable de estas
técnicas. Aunque en los primeros programas del Kodokan dispuso de sutemi
provenientes de Tenjin Shin'yo ryū, Kitō ryū y Takenouchi Santo ryū; no es
ilógico aventurar que fue la escuela Kitō ryū que influyó en gran medida a Kanō
Jigorō para que incluyera, en su método, los sutemi. En su origen la escuela Kitō
ryū tuvo en gran parte una dedicación al estudio y práctica de las proyecciones
con ambos contendientes cubiertos con armadura. Con el paso del tiempo también
se concentró en la práctica del suhada jujutsu (jujutsu sin armadura), de esta
forma evolucionó desde las técnicas de combate en el campo de batalla hasta las
técnicas modernas de defensa, protección e intervención. Como es obvio cada
maestro transmisor traspasa sus técnicas preferidas, los conocimientos
adquiridos desde su experiencia y predilecciones. En gran medida las técnicas
de la escuela Kitō ryū llegaron hasta el maestro Kano desde la transmisión de
Iikubo Tsunetoshi, el cual lo aceptó como alumno y le concedió la oportunidad
de conocer los conceptos okuden de la escuela, en el año 1881. Según el maestro
Kano de Iikubo Tsunetoshi aprendió "la técnica y la fluidez", de
todos los sistemas y maestros que el fundador del judō tuvo fue, sin duda,
Tsunetoshi con uno de los que más tiempo pudo practicar y con el que más veces
pudo refinar los movimientos técnicos y que le rectificase los errores. Todo
esto fue factible porque durante unos dos años (1882/83), Tsunetoshi Iikubo, a petición
del maestro Kano iba a su dōjō dos veces por semana para enseñarle a él y unos
pocos alumnos, sus conocimientos. En el año 1883 Tsunetoshi Iikubo le concedió
un aval reconociéndole sus conocimientos y posteriormente fue designado Kano
como el 7º heredero de la línea Takenaka-ha de la escuela Kitō ryū. ¿Por qué
relaciono la transmisión del concepto técnico del sutemi con esta escuela y
concretamente con este maestro? Porque Iikubo Tsunetoshi fue un gran
especialista de yoko sutemi y sin duda esta preferencia por estas técnicas fue
traspasada al maestro Kano, el cual guardó los principales conocimientos, del
maestro Iikiubo, en el Koshiki no kata, que al prinicipio del siglo XX, Kanō
Jigorō, denominaba Kitōryū no kata y en la escuela de la cual es origen la
denominan Kitōryū kumiuchinokata.
Un ejemplo por
el interés en estas técnicas la podemos encontrar haciendo un estudio de la
época de los desafíos de las escuelas de jujutsu al Kodokan judo, que
sucedieron al final del siglo XIX. En retos que protagonizaron Isogai Hajime y
Tomita Tsunejiro, ambos formaban parte de la lista de los primeros alumnos del
maestro Kano, utilizaron sutemi para dominar a sus contrincantes. Tomita
utilizó tomoe nage e Isogai recurrió a hane makikomi.
En esta línea de transmisión
nos encontramos con el maestro Mifune Kyūzō, que entró al Kōdōkan de la mano del maestro
Yokoyama Sakujiro, este personaje, que fue uno de los primeros alumnos de Kano,
denominado como el "Diablo
Yokoyama" fue un experto, también, de yoko sutemi. Mifune Kyūzō adquirió esta preferencia
técnica que enriqueció con las enseñanzas directas del fundador del Judo, Kanō
Jigorō. En la evolución de la transmisión de las técnicas de sacrifico se
incorpora el maestro Mifune, un experto en el arte del sutemi, es beneficiario
de los conocimientos y experiencias de la escuela Kitō ryū, de Tenshin Shin'yo
ryū, etc.. Por línea directa de los maestros Kano y Yokoyama, e indirecta del
maestro Tsunetoshi Iikubo. Mifune se convirtió en uno de los principales
colaboradores del maestro Kano, apodado como "el dios del judō".
Mifune fue un judōka muy dinámico, con una elegante fluidez en sus acciones,
con unos movimientos sutiles y reanimó, aunque fugazmente, en el judō el
concepto aiki no hō, derivado todo
esto de la escuela Kitō ryū, es interesante manifestar que la noción del aiki
nació en esta antigua escuela.
El maestro
Mifune teorizó sobre la esencia del judō y explicó a sus alumnos que "la base del judō se expresa con
una esfera". No importa donde rebota, este objeto, su centro de equilibrio no se
pierde. En definitiva la esfera nunca pierde el centro de equilibrio. Como
mantiene su estabilidad, siempre invariable, es capaz de crear infinitas
combinaciones en sus acciones porque la esfera no desaprovecha ningún
movimiento. Transmitió y dominó como pocos la noción del desequilibrio de sus
oponentes. Fue uno de los mejores practicantes del judo en particular y de las
artes marciales en general en contrarrestar los ataques de sus contrincantes
con kaeshi waza (creó Nage-waza-ura-no-kata para plasmar estos conocimientos). Su repertorio en
el grupo de los sutemi fue muy amplio y elaboró, a partir del concepto del
movimiento esférico, nuevas técnicas como Tama guruma (han sutemi) y Ude gaeshi
(yoko sutemi).
Finalmente, para
acabar el relato de la principal línea de transmisión hasta la época
contemporánea de las técnicas de los sutemi, se llega al maestro Mochizuki
Minoru. Heredero de una transferencia técnica de centenares de años. Heredero
por estar en la cadena de transmisión y por voluntad propia, por querer
profundizar en un tipo de técnicas que han acompañado a varias generaciones y
que solo él le ha dado un valor añadido.
Diferentes tipos de sutemi de distintos maestros.
Arriba a la izquierda dibujo de un libro Ueshiba sensei, arriba a la
derecha Takuma Hisa.
Abajo a la izquierda Mifune sensei,
abajo a la derecha Mochizuki sensei.
El maestro
Mochizuki nació en la ciudad de Shizuoka en el año 1907. De muy niño su familia
se trasladó a Tōkyō, con la casualidad que la nueva casa a donde fueron a vivir
era vecina de un dōjō de Judō.
Gracias a esta circunstancia sus padres le inscribieron en dicho dōjō, dirigido por
el maestro Takebe. Tras este maestro el joven Mochizuki tuvo una lista
extraordinaria de maestros de artes marciales. Fue alumno del gran maestro Toku
Sanpō, del maestro Kyuzo Mifune, décimo dan de Judō, y de Kanō Jigorō, fundador del Judō Kodokan.
También fue alumno del maestro Nakayama Hakudō, de kendō e iaidō; del maestro
Shimizu, de la escuela Shindō Musō ryū. Otro maestro que influyó mucho en el
maestro Mochizuki, fue Ueshiba Morihei, fundador del Aikidō, aunque en esa época lo denominaba Daitō
ryū Aiki jujutsu. Finalmente es interesante citar al maestro Yazaemon Hayashi,
de la escuela Katori shintō ryū, del cual fue alumno y el certificado que obtuvo
de la escuela Gyokushin ryū. Las experiencias del maestro Mochizuki en las
artes marciales son elocuentes, pocos han tenido el privilegio de acceder a los
conocimientos de estos maestros y escuelas.
Más allá de la
lógica evolución técnica se divulga que los sutemi desarrollados por el maestro
Mochizuki han sido obtenidos de su práctica con el maestro Oshima Sanjuro en la
escuela Gyokushin ryū. Pero esta afirmación cruza la línea que separa la
historia de la leyenda, pues un joven de diecisiete años, inmaduro como persona
y poco experimentado como practicante de artes marciales, no pudo durante seis
meses que estuvo siguiendo las clases del último maestro de la escuela
Gyokushin ryū absorber demasiado de esta escuela, todo lo contrario. De
Gyokushin ryū ningún sutemi le fue transmitido. Pero quien crea que alguien
inventa de la nada se equivoca. Mochizuki crea un programa de sutemi porque
viene de una tradición, seguramente ude gaeshi, practicado por el maestro
Mifune, es el empujón que le da la puerta abierta al desarrollo de un programa
de sutemi variado. Para calificar la naturaleza de la escuela del maestro
Mochizuki es interesante rebuscar en las afirmaciones que Ueshiba sensei
expresaba al respecto, ya que según Shoji Sugiyama sensei denominaba al método
del maestro Mochizuki como "aiki-judō". Por lo cual la influencia del judō fue
notablemente importante no tan solo en las técnicas en general sino, también,
en los sutemi en particular.
Como otras
técnicas muy interesantes del judō clásico Ude gaeshi fue repudiado por el Kōdōkan porque no tenía
cabida en las normas deportivas. Cuando provocar una proyección con un control
articular es una de las mejores transmisiones de las artes marciales
tradicionales del Japón.
Características técnicas de los sutemi.
El sutemi no
heihō se divide en
diferentes posibilidades de realizar un sacrificio de nuestra seguridad
personal, según sea la posición que se llegará en la ejecución de la técnica
podemos dividir las técnicas de sacrificio de diferentes formas, por líneas de
ataques, por la naturaleza del movimiento ( algunas fuentes diferencian los
makikomi sutemi ,los ushiro sutemi, etc..) pero he buscado una clasificación siguiendo
la catalogación del maestro Mochizuki en los siguientes grupos:
- Han sutemi. Técnicas
que se realizan apoyando una rodilla en el suelo. Se consigue bajar el centro
de gravedad y obtener mejor desequilibrio del adversario.
- Yoko sutemi. Técnicas
que se realizan lanzándose al lado del oponente.
- Ma sutemi. Técnicas que se realizan lanzándose
directamente sobre la espalda en una posición supina en la línea frontal del
adversario.
Añadiendo un
grupo técnico que se encuentra en algunas disciplinas con armas:
- Aiuchi heihō. También
denominado awashiuchi aunque retorciendo el lenguaje se podría denominar Tachi
sutemi, ya que se realiza de pie sin sacrificar en ningún momento el
equilibrio. Este concepto estratégico define aquellas acciones de ataque que se
realizan con un arma, originalmente con un sable, de tal forma que se abandona y
se sacrifica la opción de la defensa con lo que se da cabida a que el
adversario pueda tener la posibilidad de herir a su oponente.
El maestro Kano
incluyó los sutemi en el grupo Nage waza (Técnicas de proyección). Este grupo
lo dividió en dos grupos: Tachi waza y Sutemi waza. Los Tachi waza del grupo de
proyección son aquellos movimientos técnicos de esta especialidad que se
realizan de pie y los Sutemi waza son los que se realizan desde el suelo, o más
concretamente sacrificando la posición defensiva. En el programa de este
maestro no catalogó a parte los Han sutemi, a pesar que en su repertorio están
incluidos.
Al analizar la
práctica de los sutemi se puede observar, especialmente en los yoko sutemi y ma
sutemi, que consiste en dejarse caer al suelo para arrastrar al adversario,
aprovechando el peso del cuerpo, una buena ejecución de este tipo de técnicas
no requiere fuerza. El sutemi se efectúa cuando el adversario ataca y no puede
reaccionar, absorbiendo su movimiento de ataque, o utilizando su desequilibrio.
La dificultad de ejecutar un sutemi está en que se construye la técnica en el
momento que nos lanzamos al suelo. En ese momento se tiene que abandonar el
sistema defensivo del cuerpo humano y hacer desaparecer el miedo de lesionarse,
sino se consigue se fracasará en el intento y este movimiento técnico se
convertirá en un gran peligro para quien lo efectúa.
Han sutemi.
Este tipo de
sutemi se refiere a la mínima exposición de riesgo que se puede colocar un
practicante de estas técnicas. Han sutemi significa medio sutemi, y en las
artes marciales japonesas se refieren a las técnicas realizadas con una rodilla
en el suelo. Bastantes koryū de diferentes naturalezas y especialidades han
creado, transmitido y preservado algún tipo de técnica con estas
características: Fusen ryū, Uchida ryū tanjojutsu, Shindō tenshin ryū, Bokuden ryū,
Amau ryū, katori Shinto ryū, tenshin shin'yo ryū, Kitō ryū, entre otras. Y
también encontramos este tipo de sutemi en escuelas de gendai ryū o gendai budō como: Daito ryū,
Judō, Aikidō (Aikikai,
Yoseikan, Shudōkan,...), etc.. El
maestro Mifune proponía como contra técnicas de los han sutemi las proyecciones
Tai otoshi o Uchi mata. Entre otros han
sutemi se pueden citar:
- Kubi daoshi
han sutemi
- Hazu oshi
sutemi.
- harite daoshi
- sutemi do
gaeshi
- Ko uchi gake
sutemi
- Irimi kata
guruma (Tama guruma)
- Uchi makikomi
nage
- Kataha otoshi
- hiki otoshi
- hiza oshi
daoshi
- Ashi sukui
daoshi
-
Uchi ashi sukui daoshi
-
Motare komi.
- Tama guruma (*)
- Etc.
Diferentes versiones de irimi kata guruma . De diferentes escuelas.
Motare komi, realizado por el maestro
Mochizuki a su alumno Roland Hernaez
Yoko sutemi.
Con este tipo de
sutemi se aumenta el riesgo. La persona que realiza este tipo de sutemi se
lanza al suelo hacia el lateral del adversario tirando de su oponente de tal
forma que el cuerpo se desequilibra lateralmente, por lo cual el adversario será
proyectado hacia un lateral de su eje longitudinal.
Entre otros se
pueden citar:
- Hiji kake
sutemi
- soto waki dori
sutemi
- ude makikomi
sutemi (Ude gaeshi)
- Kubi Daki
sutemi
- Yoko guruma
- Kubi shime
sutemi
- Irimi kubi
shime sutemi
- Soto Gake
sutemi
- Kubioshi
sutemi
- Hari sutemi
- Hazuoshi
sutemi
- Hijioshi
sutemi
- Eridori sutemi
- Ude gake
sutemi
- Yoko gake
- Yoko wakare
- Uki waza
- Tani otoshi
-
Kesa Makikomi sutemi
-
Hane Makikomi
-
Soto Makikomi
- Uchi Makikomi
- O soto
makikomi
- Uchi mata
makikomi
-
Harai makikomi
-
ko uchi makikomi
-
Daki wakare
- Tama guruma (*)
- Etc.
Hane makikomi, mostrado por el maestro Mochizuki.
Ma sutemi.
Con este tipo de
técnicas se adopta el máximo riesgo, un riesgo total. Si no se ejecuta con un
éxito completo las consecuencias serán perjudiciales y peligrosas para el
ejecutante. El practicante de este tipo de sutemi se lanza al suelo sobre la
espalda. En los ma sutemi el adversario es proyectado en línea recta en
relación a su eje longitudinal. A los perjuicios inherentes de lanzarse sobre
la espalda se suma que el oponente puede caer encima del ejecutante en un
sutemi errado.
Entre otros se
pueden citar:
-
Ashi tomoe ( tomoe nage)
-
Ude tomoe
- O irimi ude
tomoe
- Kubi tomoe
- Uchi waki dori
sutemi
- Sumi gaeshi
- Kani basami
(Hasami gaeshi)
- Daki sutemi
nage
- Ushiro iri
sutemi kata guruma
- Kesa Daoshi
sutemi
- Kataha
makikomi sutemi
- Hikikomi
gaeshi sutemi
- Waki dori
sutemi
- Waki dori mata
hane sutemi
- Tawara gaeshi
- Etc.
Tomoe nage efectuado por el autor del artículo. Uke
José Maria Romero.
Sutemi y defensa personal
Obviamente los
sutemi son las técnicas que se alejan más de la defensa personal y, por
supuesto, de la legítima defensa. Las consecuencias negativas que aportan los
sutemi utilizados en la defensa personal se puede dividir en:
1. Riesgos y
daños personales. No arriesgar la integridad física.
2. Riesgos y
daños al oponente. Proporcionalidad en la defensa.
Ko uchi gake sutemi, ejecutado por el autor de este artículo. Uke Edmon Planellas.
El riesgo en la utilización de los sutemi en la defensa personal es muy alto.
1. Riesgos y
daños personales.
Como explica el
maestro Roland Hernaez no se puede olvidar en el momento de la práctica que la
defensa personal se realiza en ropa de calle y fuera del tatami. En las
acciones reales no siempre se puede hacer grandes movimientos o apartarse
rápidamente y el suelo no siempre tiene la superficie despejada, como en un
tatami, sin elementos que puedan estorbar y que no exista la posibilidad de
resbalar. Sobre este aspecto el maestro Roland Hernaez dijo en una
entrevista en la revista Budō: "En
taijitsu hay que hacer siempre como si se estuviera en la calle, en una
situación real. (por ejemplo, no dejarse caer jamás sobre una rodilla, porque
podría haber guijarros que ocasionarían una lesión)". Estas palabras del maestro Roland nos aporta
información que desaconseja el uso de los sutemi en la defensa personal,
lanzarse al suelo de espaldas o de costado en una superficie irregular, con
elementos peligrosos (piedras, cristales, etc..) convierte los sutemi en un
ejercicio de riesgo innecesario. Aún más si hay otros adversarios cerca, pues
la ventaja que obtienen al estar en el suelo es contraria a los intereses del
defensor. El sutemi puede provocar lesiones a quien lo realiza, golpes a la
espalda, codos, cadera, etc...; que pueden mermar el poder de reacción si la
intervención ha de continuar.
Fumiashi sutemi realizado por el autor del artículo.
2. Riesgos y
daños al oponente.
Siempre la defensa
tiene que ser proporcional al ataque recibido. En ocasiones,
demasiadas, la defensa personal que se enseña en la actualidad si la
relacionamos con la legítima defensa, entendiendo esto como un concepto legal,
adolece de la proporcionalidad que demanda el código penal para determinar que
se pueda denominarla como legítima defensa. Es curioso observar como a simples
presas de solapa o de brazo se contesta con contundentes golpes a la cara, de
tal manera que las consecuencias de este golpe no se puede considerar como
proporcional, puede empeorar si después se observa como continúa la técnica y
que en ocasiones es una proyección, si esta es un sutemi la desproporcionalidad
es aún mayor. En la mayoría de casos los atacantes no dominan el arte de las
caídas (defender el cuerpo de una caída).
Un sutemi puede provocar una lesión contusa, en este
caso aún se alejará mucho más de la proporcionalidad, tanto sea legal como si
nos adentramos en el ámbito de la ética. En ese momento se puede considerar que
aquel agresor que solo había agarrado un brazo o una solapa yace en el suelo
con lesiones graves o menos graves, tanto si es en la cara, primera técnica,
como si es en el posible lesión grave del golpe en la cabeza a raíz de la
proyección. La defensa personal tiene que estar encuadrada en la legítima defensa tal como este
concepto legal está definido en el código penal, ha de estar milimetrada y no
desproporcionada. Es necesario dosificar la respuesta de un ataque según los
riesgos incurridos. No se puede romper un brazo, provocada por una caída
descontrolada de un sutemi, a una persona que nos intenta abofetear, en este
caso las esquivas y las paradas son suficientes. Provocar lesiones
desproporcionadas legalmente van en detrimento del defensor.
El maestro Kai efectuando un sutemi.
Conclusión
Los sutemi se crearon por la necesidad de algunos
guerreros japoneses, estos los transmitieron a sus seguidores y , con el
tiempo, fundaron escuelas. Solo las escuelas que se basaban en técnicas
efectivas pudieron vencer el tiempo y continuar en la historia de las artes
marciales japonesas.
Cada escuela tenía unos sutemi propios, el maestro Kanō
Jigorō recopiló diversos de ellos de algunas escuelas. Su alumno el maestro
Mifune por su condición física los trabajó con esmero y los adaptó al ejercicio
deportivo, elaborando nuevas aplicaciones de los sutemi. Su interés por los
sutemi lo traspasó a su alumno el maestro Mochizuki el cual siguiendo el camino
de Mifune sensei añadió otros desarrollos técnicos de los sutemi, recuperando
antiguos han sutemi. El camino ha sido largo, empezó por una necesidad
perentoria para salvar la vida y ha llegado hasta nosotros como un ejercicio
que une a personas para practicarlos, que obliga a superarse uno mismo, que
tiene como objetivo vencernos a nosotros mismos, subyugar nuestras limitaciones
y refrenar nuestro miedo. En resumen con una pocas palabras bastan: "El sutemi es un ejercicio de Budō".
Tobinori sutemi realizado por Carmen Verge.
Pau-Ramon
Shintaikan Budo Kyokai
shintaikandojo@gmail.com
t. 696085959
Nota del autor. Las fuentes utilizadas para la elaboración de este artículo están a disposición de los alumnos de la escuela Shintaikan.
(*) Tama guruma tiene dos versiones, una se puede catalogar como han sutemi y la otra como yoko sutemi.











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