viernes, 16 de mayo de 2008

BUNBU - El pincel y el sable son inseparables- 文武

Otro de los escritos del maestro Pau-Ramon que creemos importante recuperarlo en nuestro blog





Al hablar de la parte cultural de las Artes Marciales se puede comentar el Bunbu. Con esta expresión se designa en japonés el justo equilibrio entre la obligación de cultivar la propia sensibilidad espiritual y el conocimiento (bun), con la práctica del arte de combate guerrero (bu). Se puede decir que Bun es el elemento que equilibra al aspecto Bu y ambos conceptos forman las dos caras complementarias del alma japonesa, el In (positivo) y el Yo (negativo), del carácter del samurai. El Bunbu por supuesto que se mueve bajo la influencia del Zen, a partir de la relación que esta filosofía tuvo con el Bushidô, el código con el cual los guerreros japoneses regían su comportamiento y sus acciones. Bunbu representa la pluma y la espada, el alma de la sabiduría y la del guerrero, la sabiduría y la acción, la formación de una sensibilidad artística e intelectual, y el valor en el campo de las armas; el estudio de los clásicos y el entreno marcial. El Bunbu es una sola unidad, practicar tan sólo el Bu nos aleja de la vía tradicional.
Un proverbio japonés dice: "En tiempos de paz las letras se colocan a la derecha y las armas a la izquierda. Y en tiempos de guerra las armas a la derecha y las letras a la izquierda". Pero no hay duda que las letras y las armas están unidas en el Japón, y en todo tiempo están juntas, ayudándose, sustituyéndose e inspirándose. Las letras (o la sensibilidad artística y el cultivo del intelecto en general) y las armas (las artes marciales) son dos caras de la misma moneda para los samurai.
En la época de los antiguos samurai, la educación tenía una gran importancia. Tras los Minamoto, el ideal de los samurai se elevó creyendo que el perfecto samurai necesitaba, como complemento una educación refinada, tanto en el aspecto intelectual como en el artístico.
Diferentes escuelas tradicionales y modernas han reforzado este concepto filosófico entre sus adeptos. Mugai ryû, fundada por Tsuji Gettan Sakemochi (1650-1729), de la cual el maestro Kai Kuniyuki es el actual soke, preconiza el concepto Bunbu Ryodô, la doble vía de las artes marciales y el combate. Esta vía armoniza, une y reconcilia la literatura en particular y las artes creativas en general con las artes marciales; Bu, la vía del combate, y Bun, la vía de las artes civiles, han de ser una sola e igual en la unidad. Sobre esta sentencia, Miyamoto Musashi comentó en su obra literaria: "En todo caso la regla para los Bushi es avanzar al mismo tiempo en la vía de las artes marciales y en la vía de la literatura". En la escuela de Kendô Senmon Gakko, fundada en el año 1895, dedicada especialmente al Kendô, se refirió al Bunbu Fuku, que se puede traducir como: "La pluma y el sable son inseparables", máxima de la tradición cultural y filosófica japonesa en la cual también insistió la escuela Judô Kodokan, fundada por el maestro Kano Jigoro. En la época Meiji se preconizó el Bunbu Fugi, que se puede traducir como:"La literatura y las artes marciales no son incompatibles". Eslogan que se utilizó para promover el interés en las tradiciones japonesas. Otra forma de referirse a este concepto es Bunbu Nidô, que relaciona la unión de los dos caminos el civil/cultural y el militar.

Numerosos ejemplos se pueden encontrar de la producción literaria de los antiguos guerreros y maestros de las artes marciales, basta buscar entre los archivos de la literatura marcial. El más famoso por la divulgación contemporánea de su obra literaria es Miyamoto Musashi, del cual se le conoce: "Hyôdôkyô" (El espejo de la vía de la estrategia, 1605), "Hyôhô sanjûgo kajô" (Treinta y cinco artículos sobre la estrategia, 1641), "Gorin no sho" (Escritos sobre las cinco ruedas, 1643) y "Dokkôdô" (La vía que realiza uno solo, 1645). Pero se puede citar otros ejemplos: "Veinte y un preceptos" de Hojo Nagauji (siglo XV), "Budô Shoshinshu" (Lecturas elementales del camino de la guerra) de Daidoji Yuzan (siglo XVII), "Tengu geijutsu ron" (Cuestiones a un Tengu sobre las artes marciales) de Chozan Shissai (1729), "Hagakure" (Oculto bajo las hojas) de Yamamoto Tsunetomo (siglo XVIII), "Heihô Kanden sho" (Transmisiones familiares del arte de la guerra) de Yagyu Munemori (siglo XII) y un largo etcétera.
Ante una hoja en blanco se encuentra un reto, es un combate contra un oponente invisible, la dificultad de llenarlo con palabras coherentes y que después sea leído por otras personas con interés, es como un combate de artes marciales, un combate contra uno mismo, una acción de autosuperación, un combate que no es cruento ni produce víctimas, en resumen un ejercicio de auténtico budô.


Autor:  Maestro Pau-Ramon. Publicado en la revista El Budoka, Febrero 2005

Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso expreso del autor

REI - ETIQUETA - 礼




Queremos empezar nuestros escritos con un artículo del maestro Pau-Ramon, sobre la etiqueta en las artes marciales.



La etiqueta es uno de los preceptos del código del samurai, síntesis de normas de conducta y preceptos filosóficos que con el paso del tiempo se denominaría Bushidô (la vía del guerrero). El Bushidô bebe de diferentes fuentes, el Shintoismo (religión propia del Japón), el Budismo y la filosofía de Confucio (Kon Fu Tse). De este último se puede decir que ha transcendido a la cultura marcial y por extensión a toda la cultura japonesa el concepto de la etiqueta.
"La perfecta virtud consiste en el olvido de uno mismo y en la solemne observación de las reglas de la etiqueta. Si una persona pudiese olvidarse un día de sus intereses egoístas y respetar y cumplir exactamente las normas de etiqueta, todo el mundo diría de él que es un ejemplo vivo de la virtud perfecta", dijo Confucio a sus seguidores sobre la etiqueta y ha influido de tal forma que en el Japón tradicional todo es arte y ceremonia de la cortesía: en la comida, en el trabajo, en el arte, en el lenguaje, etc. Pero la cortesía es una etiqueta sincera, no una hipocresía envuelta con sedas, con el último propósito de quedar bien, para conseguir algo a cambio. La etiqueta social para los japoneses está dirigida a todos aquellos que les circundan, cortesía a las personas, a la naturaleza, a los instrumentos cotidianos, etc.
Igualmente, el japonés estaba instruido en una conducta social concreta: cómo ha de inclinarse al encontrarse con otras personas, cómo se debe caminar o sentarse, cómo hablar a un igual, superior o inferior. La forma de sentarse en la mesa se eleva a la categoría de ciencia. Pero lo que importa es entender la educación moral que comporta la observación estricta de la cortesía. La etiqueta tiene como objetivo favorecer la virtud moral de la humildad al tratar a los otros con el respeto que se les debe.
Las artes marciales tradicionales han desarrollado su concepto de la etiqueta y continúan insistiendo en esta idea, aquellas que han sobrevivido hasta nuestra época, subrayando la importancia, en el entreno físico y mental; esta práctica mental consiste en construir el carácter, la dignidad y la personalidad.
Desde tiempos antiguos la ceremonia ha tenido un papel importante en todos los estudios y las acciones de los samurai. La etiqueta y la cortesía en las artes marciales fueron creadas en unas épocas históricas llenas de conflictos bélicos, por lo que los gestos sobrios estaban ideados para poder estar alerta en cualquier instante. Sobre este aspecto destacaremos la escuela Ogasawara ryû, escuela tradicional especializada en la práctica del Kyudô y en el estudio de la etiqueta marcial en general y en particular en la etiqueta imperial (los conocimientos necesarios para poder relacionarse correctamente en la corte imperial).


Esta escuela tiene como principio: "La finalidad de toda etiqueta es la de cultivar el espíritu de tal manera que, ni el rufián más grosero pueda atreverse a atacarnos". Con estas palabras la escuela Ogasawara ryû indica que sentarse de una forma incorrecta, con total abandono, tanto físico como espiritual, comporta una incapacidad para estar atento y para reaccionar rápidamente en cualquier momento y ante cualquier incidente.


Si el samurai, atendiendo a los preceptos de la etiqueta, incluso cuando estaba sentado, mantenía en cuerpo en tal orden y armonía, daba la imagen de estar totalmente atento y dispuesto ante cualquier evento, frente esta postura el enemigo se encontraba en la duda de cómo atacar, pues no encontraba el menor resquicio en la concentración de la mente.La etiqueta es la manifestación visible de un comportamiento social que permite a las personas sentirse unidas y solidarias los unos con los otros. En el Dôjô es importante la etiqueta con el fin de evitar las fricciones posibles y realizar la práctica con armonía. En el Dôjô, tanto durante la práctica como cuando no se practica, todos han de sentarse con corrección y cortesía, no se puede estar sentado o tumbado como si se estuviese en la playa, no se puede hablar en voz alta y/o de temas no relacionados con la practica marcial.




Autor: Maestro Pau-Ramon. Publicado en la revista El Budoka, Abril 2005