jueves, 4 de septiembre de 2008

KENJUTSU




KENJUTSU DE LA ESCUELA YOSHIN RYÛ

Según nuestro maestro, Kai Kuniyuki sensei, las artes marciales japonesas tienen dos pilares principales: el jujutsu y el kenjutsu.

En el kenjutsu se estudiaba, en sus inicios, todo aquello que fuera necesario para conseguir la máxima efectividad del sable como arma de combate. La formación en esta disciplina, al igual que en jujutsu tradicional, comporta la preparación inicial para el ataque o defensa, que, siguiendo el concepto kobo itchi (1), es en sí una sola unidad. También se tenían que conocer las diferentes posturas para desenvainar el arma, cortar, clavar, los desplazamientos básicos y superiores. Sin olvidar las estrategias de combate, el ataque en si, la defensa y el contraataque, las técnicas aplicadas y los objetivos del cuerpo del adversario.

Cada escuela, dentro del ámbito de la técnica de combate con el sable, se podía diferenciar de las otras: por la manera de sujetar el sable, de colocar los pies en los diferentes estadios del combate, la forma de disponerse en la posición de guardia, de desplazarse, de mirar, de utilizar el Kiai (2) y también, obviamente, de desenvainar el sable.

En el dôjô Shintaikan se practica el método de Kenjutsu de la escuela Yoshin ryû (3), fundada por el maestro Kai Kuniyuki. Este maestro se ha valido de sus inmensos conocimientos de las escuelas: Asayama Ichiden ryû (4), Bokuden ryû (5), Shinto ryû Kenjutsu (6), y Mugai ryû Iaiheidô (7). De Bokuden ryû y Mugai ryû el maestro Kai Kuniyuki es Soke, o heredero y principal maestro de la escuela. De las otras dos es gran maestro, reconocido por sus conocimientos técnicos de alto nivel.

El maestro Kai combinó los diferentes estilos de las escuelas antes mencionadas para conseguir un método de kenjutsu ideal para la práctica de las artes marciales en la actualidad, y con el objetivo de ofrecer una transmisión no solo de la técnicas sino también el espíritu del Budô verdadero, con el objetivo de cultivar el corazón y la mente, con el equilibro del cuerpo y el espíritu, con una práctica sincera. Yoshin ryû Kenjutsu contiene cinco posturas y ocho cortes como técnicas básicas:

GOGYO NO KAMAE
( 5 guardias básicas)

Jodan no Kamae
Chudan no Kamae
Gedan no Kamae
Hasso no Kamae
Waki no Kamae


HAPPO SUBURI
(8 formas de cortar)

Makkô giri
Kesa giri
Gyaku Kesa giri
Ichimonji giri
Gyaku Ichimonji giri
Kiriage giri
Gyaku Kiriage giri
Tsuki

Estas técnicas se realizan de forma individual, conocido en japonés como tandokuhô o ejercicios individuales. Posteriormente el método tiene el sôtaihô o movimientos con un compañero. Si en los primeros ejercicios, tandokuhô, se busca, con su práctica, iniciar al practicante de kenjutsu de la escuela yoshin ryû a la adaptación al movimiento, la conciencia de trabajar de forma natural con un sable que en japonés se conoce como kikentai no ichi (8), la forma correcta de sujetar el sable en los diferentes estadios del movimiento y en los distintos grupos técnicos, el ritmo de la acción, la postura correcta trabajando con profundidad el equilibrio corporal, base absolutamente necesaria para practicar cualquier arte marcial, la respiración correcta, los ángulos correctos de corte en cada técnica, la focalización del movimiento, la mirada y el zanshin, etc.. También es un ejercicio importante, el tandokuhô, para coordinar los movimientos del cuerpo (brazos y piernas entre si), conseguir por un lado la flexibilidad necesaria para realizar el ejercicio con la velocidad correcta y por otro lado fortalecer el cuerpo, sobretodo los músculos de los hombros y los de las piernas para mejorar el equilibrio corporal, así como trabajar la forma de parar el ataque, en su lugar idóneo del ataque. Siguiendo este concepto la práctica del Kenjutsu en el Dôjô Shintaikan tiene como objetivo relajar los hombros, para poder transmitir la fuerza de las caderas. Para el principiante de las Artes Marciales Tradicionales uno de los problemas que se encuentra de entrada es la tensión muscular de los hombros, lo que comporta que el practicante tenga menos efectividad, menos velocidad y menos agilidad. La energía final de un atemi o de un ataque con un sable o un bastón, por ejemplo, no depende de la fuerza muscular de los brazos o de los hombros, sino de la energía que transmite todo el cuerpo, especialmente desde las caderas, desde las piernas y desde del centro del cuerpo. Y esta energía se ha de transmitir hasta las manos, hasta las armas que se utilizan, que en definitiva son la prolongación del cuerpo. Cuando los hombros y los brazos están tensos la fuerza del cuerpo, que es en si la fuerza más efectiva, no se puede transmitir a los brazos ni a las armas en general, y en este caso que nos ocupa al bokken.

En la segunda etapa, sôtaihô, primordialmente se busca la eficacia de los ejercicios individuales, el conocimiento de la distancia (maai), comprender la lógica del movimiento, el tiempo necesario para convertir el ataque el adversario en ineficaz y conseguir el contraataque correcto, perfeccionar el seme (la amenaza tanto física como mental que se impone al adversario), pulir el taisabaki, mejorar el kiai y el zanshin (9). Finalmente se practica el ataque al adversario de acuerdo con su respiración, aprendiendo a ejecutar nuestras técnicas en la mejor oportunidad.

El maestro Kai Kuniyuki ha desarrollado el Kenjutsu de forma paralela al jujutsu, no hemos de olvidar que las dos disciplinas fueron los pilares del Budô japonés, la práctica paralela de los dos sistemas proporciona unos resultados óptimos, los practicantes de jujutsu ganan en el conocimiento de la postura correcta, de los desplazamientos idóneos, el control de la respiración adecuada, la coordinación y la distancia. Es por esto que la práctica del Kenjutsu facilita la comprensión de las técnicas del jujutsu tradicional, convirtiéndose en un complemento, no tan solo ideal sino absolutamente necesario para la práctica y la evolución de esta disciplina, de la defensa personal y de las técnicas policiales, siempre que esta práctica esté realizada siguiendo un método correcto como el kenjutsu yoshin ryû.


Pau-Ramon
Honbuchô Seibukan España
Dto. Técnico Shintaikan dôjô.

(1) Kobo Itchi. El ataque y la defensa es una unidad. Kobo Itchi es la capacidad para enfrentarse a uno o más adversarios sin preconcebir una actitud de ataque o de defensa, sino mantener una actitud adaptable a las circunstancias y a las acciones que realice el adversario.
(2) Proyección de la energía hacia el adversario, con o sin grito.
(3) Tenshin Shoden Yoshin ryû bujutsu.
(4) Asayama Ichiden ryû, escuela fundada en el siglo XVI por Asayama Ichidensai Shigetatsu, dedicada a la practica del kenjutsu, jujutsu (taijutsu), Iaijutsu, Kamajutsu, Bojutsu y Shurikenjutsu. El 17º Shike es el maestro Kaminaga Shigemi, del cual es alumno directo el maestro Kai Kuniyuki, que ha obtenido el Menkyo (licencia para transmitir las técnicas de la escuela)
(5)Bokuden ryu jujutsu, escuela fundada por Tsukahara Bokuden en el siglo XVI, el actual soke, 21º, es el maestro Kai Kuniyuki, siguiendo los pasos del los maestros Kaminaga Shigemi y Ueno Takashi, 20º y 19º, respectivamente.
(6) Shintô ryû Kenjutsu, escuela creada por Iizasa Choisai en el siglo XIV, conocida como Tenshin Shôden Katori Shintô ryû, aunque en la escuela Shindô Musô ryû se practica un estilo diferente a dicha escuela. Shintô ryû Kenjutsu es una disciplina asociada a la escuela Shindô Musô ryû, el maestro Kai Kuniyuki ha obtenido un Menkyo de esta escuela.
(7) Mugai ryû Iaiheidô, escuela fundada en el siglo XVII por Tsuji Gettan Sakemochi, el maestro Kai Kuniyuki es 19º Soke de la misma.
(8) Kikentai itchi, unificación de la energía, del sable y del cuerpo en la acción.
(9) Con el vocablo zanshin se entiende en japonés “concentración y confianza”, estos dos aspectos frenan que se disipe nuestro espíritu y nos permiten mantener todo el dominio sobre éste, lo que nos posibilitará no cometer errores.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

TAMETOMO MINAMOTO


Para algunos historiadores de las gestas bélicas del Japón es considerado TAMETOMO MINAMOTO como el mejor arquero del país del Sol Naciente de todos los tiempos. Fue una persona de extraordinaria fuerza, de gran talla física y desde muy joven, a los diecisiete años, ya podía armar un arco, según las crónicas de 2’50 metros de longitud, con mucha más potencia que los otros guerreros. La leyenda explica que esto era posible porque el brazo derecho era más corto que el izquierdo. En el año 1156 era miembro de las fuerzas de defensa de la residencia imperial, el SHIRAKAWADEN, cuando TAIRA KIYOMORI atacó esta residencia. En el transcurso del ataque TAMETOMO MINAMOTO tuvo que rechazar el asalto de dos jinetes, que se dirigían, uno tras otro, hacia la posición de TAMETOMO. Este armó el arco con toda su potencia, lanzando una flecha con tanta pericia y fuerza que traspasó el primer guerrero, hiriéndolo de muerte, y se clavó en la zona de la manga de la armadura del segundo de tal manera que lo lesionó considerablemente, anulando su capacidad de acción en el ataque. Posteriormente otro BUSHI, al ver que nadie osaba atacar la puerta que defendía TAMETOMO, atacó dicha posición. El nombre del osado guerrero era YAMADA KOREYUKI, el cual después de atacar con el lanzamiento de una flecha a TAMETOMO murió atravesado por un proyectil disparado con el arco de TAMETOMO, la cual antes había penetrado por la parte frontal de la silla de montar, y que después de atravesar la armadura se clavó en la parte dorsal de la mencionada silla. Sus gestas continuaron hasta que los partidarios de los TAIRA lo apresaron. MINAMOTO TAMETOMO recibió como castigo el exilio, concretamente a la isla OSHIMA, y le seccionaron los tendones del brazo derecho, para inutilizarle su capacidad de tirar con el arco. Pero la manipulación de sus tendones no fue irreversible, y curó de estas lesiones. Desde la isla OSHIMA, con la colaboración de los campesinos y pescadores, controló esta isla y las islas vecinas, provocando una revuelta con los TAIRA, que gobernaban el Japón en aquella época. Los TAIRA enviaron a KUDO SHIGEMITSU, con sus fuerza militares, para sofocar la rebelión liderada por TAMETOMO.MINAMOTO TAMETOMO aun tuvo la opción de escribir otra proeza, en las crónicas legendarias, esta hazaña consistió en el hundimiento de una embarcación de sus enemigos, perforando su casco con una flecha en la línea de flotación. Pero sus guerreros eran campesinos y pescadores, por lo tanto con una preparación muy precaria, y a pesar de su capacidad y potencia con el arco, fue vencido por KUDO SHIGEMITSU, antes de ser capturado se suicidó siguiendo el ceremonial del SEPPUKU. Aunque cierta leyenda niega esta versión y cuenta que MINAMOTO TAMETOMO escapó de OSHIMA y llegó hasta las islas RYU KYU, donde fundó la línea monárquica de este archipiélago.

viernes, 18 de julio de 2008

LOS PUNTOS VULNERABLES DEL CUERPO HUMANO

Condiciones óptimas en la utilización de los puntos vulnerables el cuerpo humano.


El maestro Pau-Ramon ejecutando un ataque
a un punto vulnerable del torso.
El conocimiento teórico de los puntos vitales, es importante pero no suficiente para ser eficaz en el combate real. Es necesario tener en cuenta diferentes condiciones que, si no son seguidas adecuadamente, provocan el fracaso parcial o absoluto.

Las principales condiciones para poder realizar ataques, con certeza de éxito, a los puntos vitales del cuerpo humano son:

a. KYUSHO NO ICHI. Localización exacta del punto vital.
b. MAAI. Distancia correcta.
c. KAKUDO. Angulo de ataque.
d. SAKUDO. Velocidad del ataque.
e. KYOJITSU. Momento oportuno.


A. KYUSHO NO ICHI. El conocimiento exacto de la ubicación del punto vital escogido para nuestro ataque es esencial. EL número de puntos vitales es superior a las posibilidades de la memoria del practicante, en el instante de combate real, memorizarlos todos puede ser una tarea ardua e interfiere en la posibilidad de utilizarlos rápidamente y con eficacia. Son conocidos más de 700 puntos vulnerables, aunque las diferentes escuelas existentes se han especializado en un número mucho más inferior. Unos 25 puntos vitales, que abarquen las necesidades de todos los tipos de técnicas practicadas por el BUDOKA, es un número adecuado para memorizar y especializarse en su conocimiento y utilización, aunque no está de más saber los máximos posibles, sin que esto interfiera en el rápido proceso de una acción real. Al igual que en el combate o en la defensa personal tan solo se practica un número limitado de técnicas, aunque se conozcan muchas más, Siguiendo este argumento, la de las técnicas aplicadas en combate o defensa personal, refiriéndome a las técnicas favoritas (1), según la estrategia escogida, la morfología del adversario y los movimientos favorables por la rapidez y agilidad propia; igualmente en el arte del ataque a los puntos vitales sucede lo mismo, y el practicante de artes marciales adopta sus puntos vitales favoritos o especializados, los cuales aprende a situar a la perfección, aunque debe conocer los máximos posibles (como ya he indicado anteriormente), tan solo con el conocimiento de un gran número de puntos vitales se puede elegir, con más opciones, los KYUSHO favoritos (TOKUI NO KYUSHO). Sin olvidar que una cosa es la teoría y otra la práctica real. Y con la práctica real quiero indicar que la acción de situar un punto vulnerable, con precisión, en un adversario en movimiento, en un tiempo mínimo, casi de flash fotográfico, y ante una actitud de ataque del adversario es bastante difícil, por esta razón es importante adecuarse a los puntos vitales escogidos y con una dilatada práctica de localización.

El Maestro Kai la ubicación de uno
de los Jintai Kyusho del brazo.
B. MAAI. La distancia es también una condición importante en el ataque a los puntos vulnerables. La distancia debe ser la válida y apropiada. Si el MAAI no es el adecuado el ATEMI será ineficaz o producirá otros resultados a los deseados. La valoración de la distancia está determinada por el tipo de ataque, el arma escogida y el objetivo seleccionado. Como explica MIYAMOTO MUSASHI en su gran libro GORIN NO SHO: Cuando la distancia para golpear es óptima, actúen velozmente, sin tomar nueva respiración y sin practicar ningún movimiento preliminar”. Esta estrategia se denomina ICHI BYOSHI. En este momento el adversario se encontrará ante la duda de atacar o escapar del ataque. MUSASHI propone: “Terminen el golpe mientras está vacilando”.

C. KAKUDO. El ángulo de ataque determina también el resultado de una ofensiva con ATEMI a un punto vital. El impacto de un golpe efectuado con el ángulo erróneo, puede provocar resultados disminuidos o anulados. Según la posición del adversario y el punto vulnerables escogido es importante es importante distinguir si se realiza un ataque directo (TSUKI), un ataque circular (UCHI), un ataque ascendente (AGE) o un ataque descendente (OTOSHI). También es importante en el momento del impacto canalizar el golpe en una acción final ascendente, descendente, tangencial o girando el arma utilizada, sea natural (Puños, codos, pies, etc..) o convencional (TANBO, HANBO, YUBI BO, etc..).

El maestro Kai mostrando un jintai Kyusho de la pierna.
D. SAKUDO. La velocidad del ataque es importante en el arte del ataque a los puntos vitales, tanto en el sentido técnico como en el estratégico. Más que la potencia muscular es importante la velocidad con la cual se proyecta, como más rápido sea un ATEMI mayor será su efecto. La velocidad del ataque también nos aleja del concepto del endurecimiento de las manos (puños sobretodo) y los pies para golpear los JINTAI KYUSHO. Un ataque realizado con la máxima potencia a un punto vital no es sinónimo de conseguir la máxima efectividad. Incluso aquellos puntos vitales que son vulnerables a golpes con la máxima potencia, también lo son a otros ataques efectuados con menor potencia. Igualmente se ha de tener en cuenta el número de golpes que se han de realizar, algunos puntos so vulnerables a un golpe con cierta potencia, otros a dobles golpes realizados con ambas extremidades superiores al mismo tiempo, sucesivamente o a diferente nivel. Finalmente existen puntos vitales que son vulnerables a punzadas, realizadas con una superficie pequeña, ligeras o penetrantes, únicas o sucesivas. La estrategia tradicional japonesa propone el SOKU SHIN, el ataque realizado con decisión rápida sin vacilar ni dudar.

E. KYOJITSU. Otro concepto fundamental en el arte de los ataques, a los puntos vitales es el momento oportuno. En japonés se puede definir el momento oportuno de ataque con la contraposición de los conceptos KYO y JITSU. JITSU se refiere a la máxima concentración de la mente y del cuerpo. La mente en el estado de ZANSHIN, está alerta a los movimientos del adversario y el cuerpo en la tensión muscular adecuada y en una posición correcta para efectuar cualquier movimiento de ataque o de defensa. KYO es todo lo contrario, un estado de falta de concentración tanto mental como del cuerpo. Cuando el adversario no tiene su mente en estado de alerta, cuando su cuerpo no mantiene una tensión muscular adecuada, pierde la guardia física (TAI NO KAMAE) y la mental (SHIN NO KAMAE o ZANSHIN). En el estado KYO físico la postura es deficiente, la posición de las piernas y los brazos son erróneos y ofrecen al adversario cierta vulnerabilidad. Cuando la mente se relaja o se distrae (concentrándose demasiado en un movimiento, fijándose aunque sea ligeramente en las circunstancias momentáneas o cayendo en la trampa de una maniobra de distracción) no está concentrada y pierde la atención, se entra en el estadio de KYO mental. El KYO es una abertura en la defensa o el ataque del adversario, tanto mental como físico y es un estadio propicio para el ataque de los puntos vitales, en particular, y en general cualquier tipo de técnica. También a parte del KYO físico y mental, existe un KYO fisiológico, es aquel que se provoca en el normal funcionamiento del cuerpo humano, por ejemplo en la inspiración los KYUSHO situados en el abdomen se presentan mucho más vulnerables. Estratégicamente el momento oportuno para el ataque se sitúa en el instante que el adversario está en el estadio KYO, todo lo contrario si se ataca en el momento que el adversario esta en JITSU, el ataque puede ser esquivado, bloqueado o, lo menos deseado, contraatacado.



Artículo escrito por el maestro Pau-Ramon


Prohibida su reproducción sin la autorización de su autor

viernes, 16 de mayo de 2008

BUNBU - El pincel y el sable son inseparables- 文武

Otro de los escritos del maestro Pau-Ramon que creemos importante recuperarlo en nuestro blog





Al hablar de la parte cultural de las Artes Marciales se puede comentar el Bunbu. Con esta expresión se designa en japonés el justo equilibrio entre la obligación de cultivar la propia sensibilidad espiritual y el conocimiento (bun), con la práctica del arte de combate guerrero (bu). Se puede decir que Bun es el elemento que equilibra al aspecto Bu y ambos conceptos forman las dos caras complementarias del alma japonesa, el In (positivo) y el Yo (negativo), del carácter del samurai. El Bunbu por supuesto que se mueve bajo la influencia del Zen, a partir de la relación que esta filosofía tuvo con el Bushidô, el código con el cual los guerreros japoneses regían su comportamiento y sus acciones. Bunbu representa la pluma y la espada, el alma de la sabiduría y la del guerrero, la sabiduría y la acción, la formación de una sensibilidad artística e intelectual, y el valor en el campo de las armas; el estudio de los clásicos y el entreno marcial. El Bunbu es una sola unidad, practicar tan sólo el Bu nos aleja de la vía tradicional.
Un proverbio japonés dice: "En tiempos de paz las letras se colocan a la derecha y las armas a la izquierda. Y en tiempos de guerra las armas a la derecha y las letras a la izquierda". Pero no hay duda que las letras y las armas están unidas en el Japón, y en todo tiempo están juntas, ayudándose, sustituyéndose e inspirándose. Las letras (o la sensibilidad artística y el cultivo del intelecto en general) y las armas (las artes marciales) son dos caras de la misma moneda para los samurai.
En la época de los antiguos samurai, la educación tenía una gran importancia. Tras los Minamoto, el ideal de los samurai se elevó creyendo que el perfecto samurai necesitaba, como complemento una educación refinada, tanto en el aspecto intelectual como en el artístico.
Diferentes escuelas tradicionales y modernas han reforzado este concepto filosófico entre sus adeptos. Mugai ryû, fundada por Tsuji Gettan Sakemochi (1650-1729), de la cual el maestro Kai Kuniyuki es el actual soke, preconiza el concepto Bunbu Ryodô, la doble vía de las artes marciales y el combate. Esta vía armoniza, une y reconcilia la literatura en particular y las artes creativas en general con las artes marciales; Bu, la vía del combate, y Bun, la vía de las artes civiles, han de ser una sola e igual en la unidad. Sobre esta sentencia, Miyamoto Musashi comentó en su obra literaria: "En todo caso la regla para los Bushi es avanzar al mismo tiempo en la vía de las artes marciales y en la vía de la literatura". En la escuela de Kendô Senmon Gakko, fundada en el año 1895, dedicada especialmente al Kendô, se refirió al Bunbu Fuku, que se puede traducir como: "La pluma y el sable son inseparables", máxima de la tradición cultural y filosófica japonesa en la cual también insistió la escuela Judô Kodokan, fundada por el maestro Kano Jigoro. En la época Meiji se preconizó el Bunbu Fugi, que se puede traducir como:"La literatura y las artes marciales no son incompatibles". Eslogan que se utilizó para promover el interés en las tradiciones japonesas. Otra forma de referirse a este concepto es Bunbu Nidô, que relaciona la unión de los dos caminos el civil/cultural y el militar.

Numerosos ejemplos se pueden encontrar de la producción literaria de los antiguos guerreros y maestros de las artes marciales, basta buscar entre los archivos de la literatura marcial. El más famoso por la divulgación contemporánea de su obra literaria es Miyamoto Musashi, del cual se le conoce: "Hyôdôkyô" (El espejo de la vía de la estrategia, 1605), "Hyôhô sanjûgo kajô" (Treinta y cinco artículos sobre la estrategia, 1641), "Gorin no sho" (Escritos sobre las cinco ruedas, 1643) y "Dokkôdô" (La vía que realiza uno solo, 1645). Pero se puede citar otros ejemplos: "Veinte y un preceptos" de Hojo Nagauji (siglo XV), "Budô Shoshinshu" (Lecturas elementales del camino de la guerra) de Daidoji Yuzan (siglo XVII), "Tengu geijutsu ron" (Cuestiones a un Tengu sobre las artes marciales) de Chozan Shissai (1729), "Hagakure" (Oculto bajo las hojas) de Yamamoto Tsunetomo (siglo XVIII), "Heihô Kanden sho" (Transmisiones familiares del arte de la guerra) de Yagyu Munemori (siglo XII) y un largo etcétera.
Ante una hoja en blanco se encuentra un reto, es un combate contra un oponente invisible, la dificultad de llenarlo con palabras coherentes y que después sea leído por otras personas con interés, es como un combate de artes marciales, un combate contra uno mismo, una acción de autosuperación, un combate que no es cruento ni produce víctimas, en resumen un ejercicio de auténtico budô.


Autor:  Maestro Pau-Ramon. Publicado en la revista El Budoka, Febrero 2005

Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso expreso del autor

REI - ETIQUETA - 礼




Queremos empezar nuestros escritos con un artículo del maestro Pau-Ramon, sobre la etiqueta en las artes marciales.



La etiqueta es uno de los preceptos del código del samurai, síntesis de normas de conducta y preceptos filosóficos que con el paso del tiempo se denominaría Bushidô (la vía del guerrero). El Bushidô bebe de diferentes fuentes, el Shintoismo (religión propia del Japón), el Budismo y la filosofía de Confucio (Kon Fu Tse). De este último se puede decir que ha transcendido a la cultura marcial y por extensión a toda la cultura japonesa el concepto de la etiqueta.
"La perfecta virtud consiste en el olvido de uno mismo y en la solemne observación de las reglas de la etiqueta. Si una persona pudiese olvidarse un día de sus intereses egoístas y respetar y cumplir exactamente las normas de etiqueta, todo el mundo diría de él que es un ejemplo vivo de la virtud perfecta", dijo Confucio a sus seguidores sobre la etiqueta y ha influido de tal forma que en el Japón tradicional todo es arte y ceremonia de la cortesía: en la comida, en el trabajo, en el arte, en el lenguaje, etc. Pero la cortesía es una etiqueta sincera, no una hipocresía envuelta con sedas, con el último propósito de quedar bien, para conseguir algo a cambio. La etiqueta social para los japoneses está dirigida a todos aquellos que les circundan, cortesía a las personas, a la naturaleza, a los instrumentos cotidianos, etc.
Igualmente, el japonés estaba instruido en una conducta social concreta: cómo ha de inclinarse al encontrarse con otras personas, cómo se debe caminar o sentarse, cómo hablar a un igual, superior o inferior. La forma de sentarse en la mesa se eleva a la categoría de ciencia. Pero lo que importa es entender la educación moral que comporta la observación estricta de la cortesía. La etiqueta tiene como objetivo favorecer la virtud moral de la humildad al tratar a los otros con el respeto que se les debe.
Las artes marciales tradicionales han desarrollado su concepto de la etiqueta y continúan insistiendo en esta idea, aquellas que han sobrevivido hasta nuestra época, subrayando la importancia, en el entreno físico y mental; esta práctica mental consiste en construir el carácter, la dignidad y la personalidad.
Desde tiempos antiguos la ceremonia ha tenido un papel importante en todos los estudios y las acciones de los samurai. La etiqueta y la cortesía en las artes marciales fueron creadas en unas épocas históricas llenas de conflictos bélicos, por lo que los gestos sobrios estaban ideados para poder estar alerta en cualquier instante. Sobre este aspecto destacaremos la escuela Ogasawara ryû, escuela tradicional especializada en la práctica del Kyudô y en el estudio de la etiqueta marcial en general y en particular en la etiqueta imperial (los conocimientos necesarios para poder relacionarse correctamente en la corte imperial).


Esta escuela tiene como principio: "La finalidad de toda etiqueta es la de cultivar el espíritu de tal manera que, ni el rufián más grosero pueda atreverse a atacarnos". Con estas palabras la escuela Ogasawara ryû indica que sentarse de una forma incorrecta, con total abandono, tanto físico como espiritual, comporta una incapacidad para estar atento y para reaccionar rápidamente en cualquier momento y ante cualquier incidente.


Si el samurai, atendiendo a los preceptos de la etiqueta, incluso cuando estaba sentado, mantenía en cuerpo en tal orden y armonía, daba la imagen de estar totalmente atento y dispuesto ante cualquier evento, frente esta postura el enemigo se encontraba en la duda de cómo atacar, pues no encontraba el menor resquicio en la concentración de la mente.La etiqueta es la manifestación visible de un comportamiento social que permite a las personas sentirse unidas y solidarias los unos con los otros. En el Dôjô es importante la etiqueta con el fin de evitar las fricciones posibles y realizar la práctica con armonía. En el Dôjô, tanto durante la práctica como cuando no se practica, todos han de sentarse con corrección y cortesía, no se puede estar sentado o tumbado como si se estuviese en la playa, no se puede hablar en voz alta y/o de temas no relacionados con la practica marcial.




Autor: Maestro Pau-Ramon. Publicado en la revista El Budoka, Abril 2005