viernes, 11 de diciembre de 2009

EL MAESTRO KAI KUNIYUKI 10º DAN DE KARATEDO

EL MAESTRO KAI KUNIYUKI 10º DAN DE KARATEDÔ.






El maestro Kai Kuniyuki le ha sido concedido el 10º dan de karatedô de Okinawa goju ryû. La carrera del Maestro Kai Kuniyuki es extraordinaria ya que se inició a los 13 años, con el maestro Mori Kyu y a través de éste entró en contacto con el Maestro Miyazato Eiichi (1921- 1999), sucesor del Maestro Chojun Miyagi (1), fundador de la escuela Goju ryû, Miyazato sensei fue el único de sus alumnos que consiguió aprender directamente de Chojun Miyagi sensei de todos los kata de la escuela. Por lo tanto el maestro Kai ha tenido la oportunidad de aprender la técnica del estilo Goju ryû en línea directa. Tras la muerte del maestro Miyazato,el maestro Kai Kuniyuki continuó su estudió del Goju ryû con el maestro Koshin Iha (1925- ). También alumno directo del fundador de la escuela, Chojun Miyagi, y Presidente del Jundokan, como sucesor en esta escuela del Miyazato sensei. En el año 2004 Koshin Iha sensei se retiró de la enseñanza activa del karatedô, pero continúa colaborando con la organización del maestro Kai, la Nippon Budo In Seibukan.


En el año 1973 el maestro Kai consolidó su relación con Miyazato sensei.
En la imagen ambos en Okinawa.

El maestro Kai Kuniyuki se le ha reconocido su gran tenacidad en la práctica de esta escuela de karatedô, práctica que le ha ocupado hasta hoy la cifra de 53 años de constancia, perseverancia y paciencia.



El Maestro Miyazato transmitiendo los movimientos del
Karatedô al maestro Kai.

El maestro Kai Kuniyuki inició su andadura como instructor de artes marciales en su ciudad, Nobeoka, en el año 1962 empieza a dar clases de Karatedô Goju ryû, en el patio de uno de los templos budistas de su ciudad. El entreno, bajo la más pura filosofía del esfuerzo, se realizaba al aire libre, tanto en la agobiante humedad del verano caluroso como en el frío más contundente de los rigurosos inviernos de esta zona del Japón. Es sin duda esta experiencia la posible fuente de la tradición del Dôjô del maestro Kai Kuniyuki en la fiesta de año nuevo de realizar el kata de respiración, Sanchin no Kata, dentro del río que transcurre por las cercanías de Nobeoka, que por esa época su agua está helada.


En el año 1963 el maestro Kai empezó a dar clases en el
patio de un templo de Nobeoka.

En el año 1967, el maestro Kai, funda el Seibukan Dôjô, denominando así a su dôjô en honor a la mítica escuela, que Chojun Miyagi, visitó en Shangai en el año 1936, me refiero a la “Gran Asociación Gimnástica de las Artes Marciales del Espíritu Puro”, que la traducción del chino al japonés sería: “Seibu Dai Iku Kai”.

El maestro Kai sigue las consignas de su maestro Miyazato sensei, manteniendo todos los valores tradicionales del Karatedô goju ryû, alejándose de las directrices contemporáneas de reducir el Goju ryû a una simple expresión de fuerza relegando y arrinconando la suavidad de este estilo. Igualmente ha seguido las recomendaciones que para mejorar en el karatedô se había de practicar el Hojo Undô (2), para fortalecer el cuerpo, y todas las otras artes marciales y el deporte para mejorar la salud.
 
En el concepto de no olvidar la esencia fundamental del estilo goju ryû es interesante transcribir una parte de una de sus respuestas en la entrevista que la revista Aikidô journal publicó en el año 1999 (nº 117):

“Los movimientos de Okinawa Goju-ryû Karate-do, tienden a ser muy circulares. Estos movimientos circulares son sólidamente fundamentados en los principios de la física, y también se caracterizan por un cierto tipo de respiración abdominal. Si usted lleva esos movimientos circulares hasta su conclusión lógica, se llega a algo así como los movimientos del Aikidô. La denominación de Goju-ryû (que significa "duro y suave") es bastante buena, y tiene connotaciones muy similares a Omote y Ura que se encuentra en el Aikidô. Estos pares de términos abarcan mucho terreno. Lamentablemente, lo que está sucediendo hoy es que sólo se hace hincapié en el aspecto duro (go), de modo que el estilo está empezando a cambiar en "Gogo-ryû".” (3)

En el segundo concepto, de Miyazato sensei, la de practicar otras artes marciales para mejorar la salud, el maestro Kai Kuniyuki la ha seguido a de forma estricta y correcta, pues Kuniyuki Kai ha conseguido, con un gran esfuerzo, no tan solo practicar otras artes marciales sino conseguir niveles de maestría en todas ellas.

Las principales titulaciones del Maestro Kai, a parte del 10º dan de Okinawa Goju ryû son:
9º Dan Hanshi - TRADITIONAL JUJUTSU, Nippon Jujutsu Shinkokai
9º Dan Hanshi - MUGAI-RYU IAI-HEIDO
9º Dan Hanshi - MUSO-JIKIDEN-EISHIN-RYU IAIDO
9º Dan Hanshi - RYUKYU KOBUJUTSU
8º Dan Shihan - YOSHINKAN AIKIDO
8º Dan Hanshi - SHINDO-MUSO-RYU JODO
8º Dan kyoshi - KOBUJUTSU
6º Dan Shihan - Artes marciales Chinas
5º Dan - KENDO
5º Dan Shihan - SHODO (Caligrafia)
Nombrado 21º Sucesor de la escuela Bokuden Ryu Jujutsu
Nombrado 19º Sucesor de la escuela Mugai Ryu Iaido
Menkyo-Kaiden en: Shindo-Muso-Ryu Jodo, Chuwa-Ryu Tanken-jutsu
Shihan de: Shinto-Tenshin-Ryu Kenpo, Torite-Jutsu, Jo-jutsu
Shihan de: Asayama-Ichiden-Ryu Jujutsu (Chi-no-maki), Kukishin-Ryu Bojutsu
Menkyo en: Hontai-Takagi-Yoshin-Ryu Jujutsu, Isshin-ryu Kusarigama-jutsu, Ikkaku-Ryu Jutte-jutsu, Uchida-Ryu Tanjo-jutsu, Shinto-Ryu Ken-jutsu
Currículo elocuente e impresionante, que muy pocos practicantes de artes marciales han conseguido. La actividad en la difusión del Karatedô (Okinawa Goju ryû Karatedô) le ha ofrecido un resultado positivo. No tan solo desde la tribuna que le ofreció ser director técnico de Karatedô de la organización Kokusai Budô In (IMAF- Japón) (4), sino que su labor incansable en su propia organización, Nippon Budô In Seibukan (5), con las cuales ha transmitido sus conceptos de Karatedô en particular, y del correcto Budô en general, por multitud de países como: Dinamarca, Italia, Canadá, Holanda, Francia, Inglaterra, España, USA, Taiwán, etc… Y ha influido al transmitir sus conocimientos a instructores y profesores en Portugal, Marruecos, India, Andorra, etc..
Portada de la revista El Budoka nº 319

Diferentes revistas han dado voz al maestro Kai para que exprese lo que él cree que es la esencia de Okinawa Goju ryu Karatedô. Y también ha aportado su esfuerzo en la publicación de un libro que es una joya bibliográfica, consultado por los interesados en la historia y el conocimiento técnico del karatedô. Este libro ha sido publicado en japonés, la primera edición de este libro se publicó gracias a la ayuda económica del maestro Eiichi Miyazato, titulado “Seiden Okinawa Goju ryu Karatedô Gihô”, que posteriormente ha sido reeditado y ampliado. Los kata de este libro han sido plasmados en un dvd titulado Seiden Okinawa Goju ryu (6), aunque el primer trabajo videográfico se publicó hace bastante tiempo, con el título Goju ryu Karatedô, por la compañía Panther.


Página del libro del maestro Kai, dedicada
al Hojo Undo.

Pau-Ramon.
Delegado del maestro Kai Kuniyuki en Espanya
shintaikan@hotmail.com



(1) Miyagi Chojun (1888- 1953). Fundador del estilo de karatedô Goju ryû, a partir de las enseñanzas de Naha-te del maestro Higaonna Kanryo, del cual fue alumno directo.
(2) Ejercicios con instrumentos, en las escuelas tradicionales de karate do, principalmente la escuela Goju ryu, se realizan ejercicios para mejorar la musculación y para reforzar el agarre de las manos. Entre los instrumentos utilizados para efectuar estos ejercicios cabe destacar: Sashi, tetsuwa, kyukan, chishi, sunanokame, sunatawara, takemaki, kongoken, kyûbo
(3) http://www.aikidojournal.com/article?articleID=479
(4) http://www.imaf.com/
(5) http://www.seibukan.es/
(6) https://www.budogu.com/products.cfm?id=1593&categoryld=142 Dvd con los Kata de Okinawa Goju ryu: Sanchin, Gekkisai 1, Gekkisai 2, Saifa, Seiunchin, Shisochin, Sanseiru, Seipai, Kururunfa, Seisan, Suparinpei y Tensho

jueves, 12 de noviembre de 2009

REMINICENCIAS DEL KUMIUCHI EN EL JUJUTSU TRADICIONAL

REMINICENCIAS DEL KUMIUCHI EN EL JUJUTSU TRADICIONAL.



El Jujutsu tradicional tiene como antecedente el Kumiuchi, o como dice Watatani Kiyoshi (1) “el Kumiuchi es la columna vertebral del jujutsu”. El Kumiuchi o también denominado Yoroi Kumiuchi (2) es la disciplina marcial utilizada por los samurai protegidos con la armadura.

Se puede centrar el origen del Kumiuchi (組討) en el periodo Kamakura (鎌倉時代), que transcurrió entre los años 1192 y 1333, durante esta época el Kumiuchi se convirtió en una parte indispensable de los conocimientos marciales de los guerreros.

La forma principal de iniciar el combate en este método era con la posición conocida como yotsu gumi (四組), que consistía en agarrarse simétricamente, de tal forma que se puede controlar los brazos del adversario para evitar que el oponente pudiese sacar una arma oculta o pequeña (3). Este tipo de agarre aun se utiliza por los sumotori en los combates de sumo.

La posición del Yotsu gumi podía facilitar el desequilibrio del oponente o buscar un control del adversario, para poder finalizar el combate con la propia daga o la del enemigo.


La armadura comporta diferentes peculiaridades, por ejemplo la dificultad de tener al alcance la mayoría de los puntos vulnerables y obstaculiza en parte el movimiento por el peso de la armadura.



Aunque también podían encontrar ventajas, por ejemplo se podía presionar el menpo (4) y provocar una sofocación, con lo cual el adversario perdía gran parte de su poder de reacción. Las técnicas del Kumiuchi estaba basada en proyectar al enemigo, un guerrero con una armadura, pesada o
ligera en el suelo era un objetivo fácil para sus adversarios.Cuando adversario estaba el en el suelo, neutralizado y controlado podía ser atacado con la máxima efectividad con un tantô. Para proyectarlo se aprovechaba que las diferentes piezas de la armadura proporcionaban una serie de elementos que facilitaban la posibilidad de realizar una presa, en este caso me refiero, por ejemplo al casco, o Kabuto, que era un buen sitio para cogerlo y provocar una proyección, e incluso romperle el cuello utilizando el peso del casco, como escribió el maestro Kawashi Mikonosuke (5) “la torsión de la pieza metálica del casco (shikoro) que cubría el hombro aumentaba la dificultad de sostener el equilibrio”. Una de estas técnicas es por ejemplo la denominada en japonés Hachi mawashi (鉢廻し)que representa la capacidad de buscar y encontrar un movimiento de ataque o contraataque aprovechando el casco.
Secuencias de la técnica Hachi mawashi. Tori Sergio Mateo y Uke Marc González.

Esta demostración nos expresa que las artes marciales tradicionales japonesas encuentran en muchos casos la solución o la estrategia o la táctica en el combate, sea cual sea su dificultad. No hay que olvidar que las artes marciales japonesas antiguas en general y el jujutsu tradicional en particular, son antes que nada contundentes y efectivas, y son el fruto de combates reales, en todo caso las técnicas heredadas de las escuelas tradicionales son realmente efectivas, porque todas ellas han pasado pruebas reales y no son el resultado de elucubraciones ni hipótesis nunca comprobadas ni experimentadas como se puede encontrar en sistemas y métodos evolucionados de defensa personal.

La técnica Hachi mawashi que ha sido transmitida por el maestro Mochizuki Minoru a diferentes maestros, pero que en este caso me refiero a la rama técnica difundida por el maestro Roland Hernaez, principalmente en el Taijitsu, pero también en el método de Aikijujutsu que ha difundido en Occidente. Como decía esta técnica significa literalmente “Girar el casco”(6), esta denominación en el momento de creación de esta técnica fue de lo más elocuente, ya que define a la perfección el concepto de la técnica. No es tan solo la transmisión de esta técnica un privilegio ofrecido por el maestro Mochizuki, y por extensión por el maestro Roland Hernaez, sino que también es un vínculo con escuelas Koryu de Jujutsu. Este concepto técnico con algunas variantes se denomina shikoro gaeshi (錣返)7 o kabuto gaeshi (兜返し), en otras escuelas tradicionales. Lo que demuestra que el Taijitsu tiene unas conexiones bastante importantes con el jujutsu tradicional, que a la postre es un método de combate real, efectivo y contundente.



1. Watani Kiyoshi, excelente investigador de las artes marciales tradicionales japonesas. Entre sus obras de referencia para los investigadores de las artes marciales se pueden citar: Bugei Ryuha 100 sen (1972), Kôsho Bugeisha Retsuden (1982), Nihon Kengô 100 sen (1971), Seigou ryû torite yawara nawa iai densho rui (1969); y coautor de Bugei ryuha dai jiten, junto a Yamada Tadachika.

2.El Kumiuchi se denomina Yoroi Kumiuchi (鎧組討) o Katchu Kumiuchi(甲胄 組討), cuando se realizan las técnicas cuerpo a cuerpo protegidos con armaduras, y Suhada Kumiuchi (素肌組討)en el caso que se realizaran estas técnicas con ropas tradicionales de calle, el suhada Kumiuchi es el eslabón que une el Kumiuchi del campo de batalla con el jujutsu tradicional. 

3. Yoroi doshi (鎧通). Daga para atravesar las armaduras.

4. Menpo es el protector de la cara en forma de mascara.

5. El maestro Kawashi Mikonosuke (1899-1969) experto de judô, se afincó en Europa hacia la década de los treinta del siglo XX, primero en Inglaterra y posteriormente en Francia, creador de una clasificación de las técnicas de Judô, denominado método kawashi. Introductor del sistema de colores para los grados kyû. Autor de diferentes libros como “Judo, las siete kata”, “Mi método de Judo”, “Mi método de defensa personal”, “Mi método secreto de Judo” y “Encadenamientos y contra presas”.
6. Hachi mawashi significa girar el casco, ya que hachi es la pieza básica del casco en forma de cuenco, en la cual se monta las diferentes piezas de protección y ornamentación que forman el kabuto.


7. Shikoro gaeshi es una técnica de la escuela Kito ryu, más concretamente del grupo de técnicas recogidas en el CHI NO MAKI, que a su vez el maestro Kano Jigoro integró, dicho grupo, en koshiki no kata. El maestro Kano Jigoro practicó la escuela Kito ryu, con el maestro Iikubo Tsunetoshi que fue un excelente alumno de Takenaka Motonosuke, fundador de la escuela Kito ryû Takenaka ha. Shikoro gaeshi, tal como se muestra en las demostraciones modernas del koshiki no kata, se asemeja en el concepto básico con la técnica hachi mawashi, pero difiere en la realización del kake o proyección. Según Steve Cunninghan koshiki no kata es esencialmente el kata central de la escuela Kito ryû.

martes, 20 de octubre de 2009



SHIN-GI-TAI
心技体


Un concepto importante de las artes marciales tradicionales japonesas en general y de la escuela Shintaikan en particular es el concepto Shin-Gi-Tai (心技体), el espíritu (shin/ 心), la técnica (Gi/技) y el cuerpo (Tai/体). La unificación de estos tres elementos esenciales ayuda a mejorar tanto los resultados de la práctica de las artes marciales tradicionales como el carácter del practicante. En una entrevista al maestro Kai Kuniyuki que se publicó en el nº 206 de la revista El Budoka, manifestaba sobre este concepto: “El budô es un método para conocerse a si mismo, para llegar a ser una persona recta, ideal para los otros. Cuando se practica Budô se debe estudiar el espíritu de las artes marciales que se resume con Shin-Gi-Tai”.

Con el ideograma Shin (心) los japoneses se refieren al espíritu, a la mente, que se relaciona con la madurez de la persona. El objetivo de la práctica del Budô es conseguir un espíritu noble y correcto. El primer fruto que nos proporciona una correcta práctica es la obtención de una base moral, que nos facilitará la posibilidad de encarar diferentes dificultades con un autocontrol y un equilibrio mental y espiritual. El objetivo es que obtengamos las herramientas necesarias para poder autocontrolarnos y para poder controlar al adversario. Obtener un espíritu fuerte y resolutivo, un carácter perseverante; alcanzar la posibilidad de tener una decisión rápida y correcta ante las situaciones en las cuales nos encontramos, sin olvidar que la facultad de la prudencia y la paciencia deben ser un objetivo en el practicante del budô. El Gi (技 ), que también se puede pronunciar como waza, representa la técnica y la habilidad. Es la parte de las artes marciales que nos proporciona la capacidad para ser efectivos, la capacidad de mejorar la parte técnica, la defensa personal para aquellas disciplinas que tengan este tipo de vertiente. Tai (体), que significa cuerpo, representa la eficacia del cuerpo en el movimiento, la energía que se emplea en la acción. En las artes marciales tradicionales japonesas son numerosos los diferentes movimientos del cuerpo, distintas partes del cuerpo son empleadas en diferentes tipos de movimientos. Tanto los ejercicios preparatorios como la práctica de las técnicas en si han de proporcionar un cuerpo ágil y flexible, los músculos y los huesos más fuertes y el refuerzo de los órganos internos.

Solo con un equilibrio total de estos tres elementos se puede conseguir que la práctica de las artes marciales sea positiva, efectiva, ideal. La correcta evolución en las artes marciales tradicionales japonesas es aquella que comporta la comunión de las evoluciones física, psíquica, espiritual, moral y unos amplios conocimientos técnicos. Que fluya en el practicante de Budô la capacidad de dominar al oponente por tener una actitud correcta del cuerpo y del espíritu a través de la técnica justa para aquel instante y aquella acción. Es de gran interés que los practicantes obtengan una mente libre, despierta, efectiva, rápida. Un espíritu valiente, intrépido, humano, lleno de virtudes morales, condescendiente con los otros y rígido con uno mismo. Que obtengan las herramientas necesarias para trabajar, tanto física como psíquicamente en el camino de la superación personal. Sin olvidar el aspecto físico, un espíritu positivo, y una mente abierta y despierta, un intelecto cultivado en un cuerpo mermado no da un resultado óptimo. El cuerpo tiene que estar preparado hacia el equilibrio físico.

Lo que cuenta en la práctica de las artes marciales tradicionales japonesas es el equilibrio físico, mental, espiritual y técnico, aspecto totalmente extrapolable a la vida cotidiana. El equilibrio es siempre un concepto positivo, como se podrá ver en otros textos de esta sección.

Pau-Ramon
Shintaikan Dôjô.
Tel. 696085959.




Artículo publicado en la revista El Budoka. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización por escrito del autor. Todos los derechos reservados.

jueves, 8 de octubre de 2009

Hanbô jutsu


Hanbojutsu Kukishin ryû





El maesro Kai Kuniyuki realizando un atemi con el Hanbo





Los guerreros japoneses, como cualquier guerrero, en el combate real dependían de sus conocimientos, valentía e ingenio. Los conocimientos les proporcionaban todos los elementos necesarios para luchar, tanto en el aspecto de las técnicas como de la estrategia. La valentía les posibilitaba que el terror o el miedo no se apoderasen de su mente y les provocase la pérdida del control necesario para utilizar todo su potencial bélico. El ingenio les ofrecía la posibilidad de desenvolverse ante incidentes totalmente inesperados. Este ingenio servía para convertir en arma cualquier utensilio que estuviese a su alcance. O incluso con un arma rota hallar con gran rapidez la forma de reconvertir en un artefacto bélico la porción a su alcance.
Los orígenes del Hanbô -según algunas fuentes- no se apartan de estas tesis. No obstante, la escuela Kukishin ryû precisa que el inventor del Hanbô fue Kuriyama Ukon, en el periodo histórico Azuchi Momoyama (1573-1602). Este guerrero, que se batía al lado del general Oda Nobunaga, en la batalla de Nagashimo (1575) iba armado con una lanza corta (Tansô) cuando, luchando contra un general enemigo, Suzuki Tango no Kami Katsuhisa, dicha lanza fue cortada por aquel temible adversario.


Bloqueo de un ataque con arma blanca
(realiza la técnica el maetro Kai, ayudado por Francisco Morillo)

Kuriyama Ukon acabó venciendo a su enemigo continuando el combate con un bastón de una longitud que oscilaba entre los 90 y los 100 centímetros.
A partir de esta experiencia, la escuela Kukishin ryû incluyó el Hanbôjutsu entre sus disciplinas a partir del periodo Edo (1603-1868), ya que el referido Kuriyama Ukon fue el noveno Shihan-Ke de esta escuela. Siguiendo las diferentes líneas de la escuela Kukishin ryû, podemos encontrarla relacionada con el maestro Ueno Takashi, el cual transmitió sus conocimientos al maestro Kaminaga Shigemi y este ha reconocido al maestro Kai Kuniyuki como shihan de esta rama de la escuela Kukishin ryû y principalmente sus conocimientos están relacionados con el Hanbôjutsu y el Bôjutsu.
En un principio las técnicas de Hanbôjutsu, determinadas por este guerrero, se concretaban en golpes, pero posteriormente se complementó con técnicas de Taijutsu, con lo que se agregaron técnicas de luxación, estrangulación, etc.
Las dimensiones del Hanbô varían, pero puede definirse que su longitud oscila entre los 90 y 105 centímetros. En todo caso puede considerarse que la traducción literal de Hanbô significa "medio palo", por tanto según las dimensiones iniciales del supuesto palo o bô, al dividirlo ofrecerá una u otra longitud.



Control en el suelo

Con el Hanbô entramos en un grupo de armas que están más ligadas a las técnicas del Jujutsu o del Taijutsu; es un arma que complementa técnicas que pueden realizarse sin él, como estrangulaciones o luxaciones.
Pocas son las escuelas que realizan estrangulaciones y luxaciones empleando el Bô y el Jo, son excepciones que confirman la regla, todo lo contrario en el caso del Hanbô, y otras armas, en las cuales abundan estas técnicas, todas ellas relacionadas con el jujutsu y el taijutsu.
Con el Hanbô pueden realizarse golpes directos o estocadas (Tsuki waza), golpes indirectos (Uchi waza), bloqueos (Dome waza), estrangulaciones (Shime waza), luxaciones (Kansetsu waza), presiones, inmovilizaciones (Osae waza), etc. Técnicamente se utiliza el Hanbô con una mano o con las dos, indistintamente, según sean los requerimientos de la técnica practicada o la intencionalidad estratégica.




El maestro Pau-Ramon realizando una técnica con el Hanbô,
con la atenta mirada del maestro Kai Kuniyuki

20 años siguiendo al maestro Kai Kuniyuki...
El maestro Kai Kuniyuki aceptó como alumno al maestro Pau-Ramon en 1985, durante estos años en diferentes ocasiones tanto en Europa como en el Japón el maestro Pau-Ramon ha podido obtener diferentes transmisiones de las técnicas tradicionales que el maestro Kai Kuniyuki ha conseguido aprender durante muchos años de práctica con grandes maestros de las artes marciales tradicionales japonesas. En el año 2003 el maestro Pau-Ramon es reconocido como delegado del maestro Kai en España, y entre sus obligaciones y deberes está la de facilitar la práctica de esas técnicas a aquellas personas que quieran evolucionar en la tradición marcial japonesa y en la efectividad en el arte del combate. Por esto todos aquellos que quieran integrarse en un grupo de trabajo avalado y dirigido por diferentes maestros japoneses, principalmente el maestro Kai, pueden contactar con Shintaikan Budô Kyokai al
Telf. 696 085 959.

Autor: Pau-Ramón Planellas, delegado Nippon Budo In Seibukan. Representante del maestro Kai Kuniyuki.
Publicado: El Budoka, Septiembre 2005
Prohibida su reproducción sin permiso expreso del autor

jueves, 1 de octubre de 2009

MOCHIZUKI MINORU, MAESTRO DE LA VIDA.

El maestro Mochizuki realinzando un
bloqueo contra un ataque con arma blanca1907-2003. Estas cifras para la inmensa mayoría de las personas no indicarán nada en especial. Para un grupo de budoka nos concretarán la vida de un maestro singular. Me refiero al maestro Mochizuki Minoru, que en ciertos círculos ha sido considerado como uno de los maestros más importantes del ámbito de las artes marciales japonesas. El maestro Mochizuki nació en la ciudad de Shizuoka en el año 1907. De muy niño su familia se trasladó a Tokyo, con la casualidad que la nueva casa a donde fueron a vivir era vecina de un dôjô de Judô. Gracias a esta circunstancia sus padres le inscribieron en dicho dôjô, dirigido por el maestro Takebe. Tras este maestro el joven Mochizuki tuvo una lista extraordinaria de maestros de artes marciales. Fue alumno del gran maestro Toku Sanbo de Kendô, del maestro Kyuzo Mifune, décimo dan de Judô y de Kano Jigoro, fundador del Judô Kodokan. También fue alumno del maestro Nakayama Hakudo, de Kendô e Iaido; del maestro Shimizu, de la escuela Shindô Muso ryu. Otro maestro que influyó mucho en el maestro Mochizuki, fue Ueshiba Morihei, fundador del Aikidô, aunque en esa época lo denominaba Daito ryu Aiki jujutsu. Finalmente es interesante citar al maestro Yazaemon Hayashi, de la escuela Katori shintô ryu, del cual fue alumno y los certificados que obtuvo de la escuela Gyo Kushin ryu, especializada en las técnicas de sutemi. Las experiencias del maestro Mochizuki en las artes marciales son elocuentes, pocos han tenido el privilegio de acceder a los conocimientos de estos maestros y escuelas.

El Maestro Mochizuki con el Maestro Pau-Ramon
en el año 1985

Pensando en la vida del maestro Mochizuki no puedo apartar de mi mente la semana santa del año 1985. En este periodo yo era un saco de nervios, tenía la suerte de formar parte de un grupo de practicantes de artes marciales organizado por el maestro Roland Hernaez. Este grupo estaba realizando un viaje al Japón, era mi primer viaje a este país. Después de estar unos días en Tokyo acabábamos de llegar a Shizuoka. Comparada con Tokyo Shizouka me pareció una ciudad muy tranquila y más acogedora, pero el turismo no era el objetivo de nuestra estancia en Shizuoka. Sino que era la visita al Dôjô Yoseikan del maestro Mochizuki, y esta era la razón de mis nervios. Había sentido hablar tanto de este maestro, que la acción de conocerlo me provocaba una cierta inquietud.

Esperaba un maestro lejano, pero encontré un maestro afable, totalmente entregado a enseñarnos algunas de las técnicas que había aprendido de sus maestros. En cada uno de sus gestos se intuía la transmisión técnica de los principales maestros del Budo del siglo XX.

Pero hoy no pienso tanto en las técnicas que nos demostró, aquellos días ni en las siguientes visitas que realicé al dôjô Yoseikan, sino que mi mente recuerda más sus palabras, entre las diferentes que aun retengo hay una frase que tengo siempre muy presente: “ Las artes marciales son una escuela de autocontrol, de respeto y de paciencia”. Aunque las técnicas que se conozcan sean muy efectivas si se carece del autocontrol, de la paciencia y del respeto, no se practica un arte marcial japonés.


Pau-Ramon

Publicado en la revista El Budoka
Prohibida la reprodución

lunes, 14 de septiembre de 2009

JÛNANSHIN, El Espíritu del principiante.

JÛNANSHIN 柔軟心


Cuando alguien se interesa por las artes marciales tradicionales japonesas necesita una cualidad indispensable, que si la tiene le ofrecerá la posibilidad de tener un camino de éxitos en este aprendizaje. Me refiero al concepto que en japonés se conoce como Jûnanshin o Nyunanshin, que se puede traducir (1) como “Espíritu moldeable” o “Flexibilidad del espíritu”, en otras palabras la capacidad de adaptarse espiritual y mentalmente a la práctica marcial.

Las artes marciales tradicionales tiene una naturaleza que no puede descifrar un neófito, los elementos necesarios para entenderlas solo se obtienen con la práctica. Obstinarse en un camino fijado antes de la práctica y no tener la posibilidad de flexibilizar los convencimientos previos para poder cambiar las direcciones que el Budô muestra en según que estadio comporta una falta de acomodamiento que no facilitará la evolución en la práctica de las artes marciales.

Jûnanshin es un principio que se tiene que conseguir o tener la voluntad de adquirir desde el inicio de la práctica de las artes marciales, no tan solo es necesario sino que es primordial. Para conseguir tener un espíritu moldeable o con la capacidad de evolucionar positivamente es preciso poseer una actitud con los siguientes cuatro factores:

Humildad.
Disponibilidad.
Confianza.
Paciencia.

a. Humildad (謙虚, kenkyo). Es un grave error iniciarse en la práctica de las artes marciales sin un grado importante de humildad. Los interesados que llegan a la escuela y desde un principio se creen que tiene más aptitudes que los otros, incluso más que los grados directamente superiores, no tan solo se equivocan sino que también incurren en el autoengaño. El orgullo puede provocar que se esconda los fallos uno mismo, la justificación de los errores a base de falsos argumentos o la creencia de ser mejor que los otros es un freno a la evolución. Un lema a tener en cuenta para escapar del orgullo puede ser: “Me falta mucho trabajo para superarme a mi mismo”.

b. Disponibilidad (自由裁量. jiyûsairyô). El practicante antes de empezar a introducirse en una disciplina tradicional tiene que hacer una planificación de su vida. Otorgar una cantidad mínima de tiempo, casi testimonial, no es muy inteligente sería mejor que olvidara la práctica de las artes marciales tradicionales. La disponibilidad óptima es aquella que se cuantifica con dos o tres días a la semana, igualmente ha de estar dispuesto a ocupar algunos fines de semana en cursos y seminarios dedicados a la práctica marcial. Así como tiempo necesario para la lectura de textos que ayudaran a fortalecer las bases teóricas de su disciplina.

c. Confianza (信頼, shinrai). Si alguien no tiene plena confianza en el maestro, la disciplina y/o el método, pierde el tiempo, o cambia de actitud o no podrá avanzar en la disciplina. Juzgar negativamente las técnicas antes de practicarlas, antes de conocerlas en su totalidad y entenderlas totalmente, conduce a una perdida innecesaria de tiempo. Bloquearse previa y voluntariamente porque la técnica no es del todo efectiva, práctica o no está a su alcance, es una falta de confianza al maestro y a la disciplina, que el mismo practicante ha escogido libremente. La confianza con el maestro es una pieza muy importante en las artes marciales tradicionales.

d. Paciencia (忍耐, nintai). La paciencia es uno de los elementos primordiales. Aquel interesado que pone un vencimiento a su practica de las artes marciales ya puede tener el fracaso como el objetivo más inmediato. Es necesario vencer la impaciencia, aprender a caminar antes de correr, no buscar resultados rápidos pues como más se quiera que los resultados positivos lleguen con rapidez más perderemos el tiempo, se ha de moldear el espíritu en la forma necesaria para evolucionar en la velocidad propia de las artes marciales tradicionales, no en la velocidad que nuestro deseo imponga. El budô o el Kobudô se practican sin prisas pero sin pausas. Se ha de concentrar la atención en el momento actual, no soñar en el futuro que se desconoce, a pesar que se puede entrever en la realidad de los grados superiores, tampoco se puede permitir que el pasado se convierta en unas grandes alforjas. Como marca la filosofía Zen, la cual impregna en un grado considerable las artes marciales japonesas, el practicante de estas ha de centrarse en “Ichi go ichi e” (一期一会), en el aquí y ahora, practicar las técnicas en cada momento con toda la intensidad y con todas nuestras capacidades.


Quiero finalizar esta columna con unas palabras del maestro Yoshio Sugino: “El espíritu verdadero de las artes marciales supone la disponibilidad, la simplicidad y también la humildad”.





(1) Jûnan, flexible y shin, espíritu.

lunes, 7 de septiembre de 2009

SENSEI.

SENSEI. 先生


Una de las palabras bastantes conocidas y utilizadas por diferentes practicantes de artes marciales japonesas es “sensei”. Buscando diferentes diccionarios se puede encontrar que la traducción es “profesor, maestro, doctor”. Como se puede deducir es una palabra utilizada en varios ámbitos en la cultura japonesa. Y en cada uno de estos círculos sociales tiene uno u otro significado particular. Para averiguar la etimología de la palabra sensei se puede buscar en la traducción original de los dos kanji que los forman, Sen: antes y Sei: vida; según estos significados se puede confirmar que detrás de la palabra sensei están los siguientes significados: “el que ha vivido antes” o “el que ha nacido antes”, si lo extendemos en el círculo de las artes marciales japonesas, si se me permite la licencia, se puede entender como “el que ha practicado antes”, En todo caso la palabra sensei tiene un significado subliminal de “experiencia”.


En las artes marciales es necesario dos campos obligatorios, el maestro y el alumno. O lo que es lo mismo el sensei y el deshi. Ni el alumno es nada solo, ni en el mismo caso el maestro. El maestro es un personaje mitificado en occidente, es el guía de sus alumnos, pero también la persona invencible, que a todos puede, nada más lejano de la realidad, hay muchos maestros, muchísimos que nunca han luchado realmente, o que nunca han realizado un combate real, pues siempre se ha alejado de los problemas, de la violencia. Es tanto la mitificación del maestro en occidente que hay muchos pseudo maestros que se auto otorgan el titulo de una forma burda. Lo importante de un sensei es su capacidad pedagógica, su ética y sus conocimientos técnicos, filosóficos e históricos

El maestro japonés es una persona que ha vivido más que sus alumnos, si no en tiempo si en experiencias dentro de las artes marciales tradicionales. El maestro es un guía, que acompañará a sus alumnos en el camino que han escogido, camino que el maestro ya ha hecho y el sensei puede enseñar a sus alumnos los peligros del camino, evaluar con profundidad todos los estadios de la vía, y con la experiencia adaptará el paso a cada necesidad individual de los alumnos. Pero el que no podrá es hacer el camino él en vez del alumno. El maestro podrá ayudar al alumno en cada problema porque conoce la globalidad del arte marcial o disciplina que practica.

La responsabilidad del sensei es muy amplia, su función no es tan solo el intercambio de conocimientos por dinero, sino que el maestro de artes marciales tradicionales japonesas es un maestro en toda su extensión de la palabra, y no de una forma honorífica o protocolaria, lo que le convierte en un guía, en una persona a imitar. El sensei tiene todas las capacidades de un instructor técnico pero mientras que las influencias del instructor se limitan básicamente en el tatami, la del sensei se amplían más allá de las técnicas y llegan a la cultura japonesa, a la filosofía, a la ética, etc. El maestro en las artes marciales significa que es responsable de la evolución personal de su alumno, tanto de su evolución física (TAI), no le puede enseñar de forma que se pueda lesionar; como su evolución técnica (GI), el deshi tiene que aprender el que pueda asimilar en cada momento; e incluso de su evolución espiritual (SHIN), no se ha de olvidar que los conocimientos técnicos pueden ser mal utilizados por lo cual tienen que estar atesorados por una persona que tenga todas las virtudes de los antiguos samurai : Lealtad, sinceridad, magnanimidad, cortesía, sabiduría, etc.

El maestro de artes marciales tradicionales japonesas tiene la responsabilidad de vigilar que las técnicas y estrategias contundentes no estén al alcance de personas que los puedan utilizar de una manera indigna e inmoral y lejos de toda ética integrada en el camino filosófico del budô.


Pau-Ramon
Shintaikan Dôjô.
Telf.: 696085959

jueves, 3 de septiembre de 2009

JINTAI KYUSHO, PUNTOS VULNERABLES DEL CUERPO HUMANO

SHINTAIKAN JINTAI KYUSHO
El maestro Kai Kuniyuki demostrando
una técnica de jintai Kyusho.
La escuela Shintaikan, tras un profundo estudio de los puntos vulnerables del cuerpo humano (Jintai Kyusho) durante los cincuenta años de su existencia, con las aportaciones de maestros del máximo nivel posible, como Mochizuki Minoru y Kai Kuniyuki. Ambos maestros han marcado, en su época, un hito difícil de superar. El maestro Mochizuki perteneció a la segunda generación de budoka de elite, una generación que tuvieron como maestros los pioneros del Budô, Kano sensei, Ueshiba sensei, Funakoshi sensei, Takagi sensei, Awa sensei, Ueno sensei, etc…Su currículum fue amplio y marcó la cúspide de su generación en la cual estuvieron integrados Shioda sensei, Nakayama sensei, Kawashi sensei, Anzawa sensei, Otsuka sensei, Miyagi sensei entre muchos más. El maestro Kai Kuniyuki pertenece a la generación siguiente de maestros que rondan la genialidad en las artes marciales. Esta generación de Budoka ha podido disfrutar de un clima óptimo, para la práctica de las artes marciales, beneficiándose de la opción de adquirir los conocimientos transmitidos por las dos generaciones anteriores.

Estos dos maestros son las fuentes de los conocimientos de la Escuela Shintaikan, la cual es fiel a las enseñanzas tanto en el ámbito técnico y estratégico como moral y espiritual. En nuestra escuela es muy importante profundizar en todos los conceptos de las artes marciales tradicionales. Y en las artes marciales japonesas, en el concepto técnico, tiene tres puntales básicos: La técnica, la estrategia y el conocimiento de los puntos vitales. Atacar, con o sin armas, sin una estrategia concreta conlleva el fracaso de la acción, excepto si el azar nos concede la victoria. En determinadas actividades es poco aconsejable dejar ciertos aspectos a la suerte. Sin duda en el arte del combate es poco aconsejable no prepararse al máximo de las posibilidades, para salvaguardar la integridad física y por consiguiente eliminar el peligro de perder la vida. Las técnicas de las artes marciales por sí solas no sirven de mucho. Parece una afirmación imprudente y falta del conocimiento básico de las artes marciales, pero es todo lo contrario. Fortalecer un puño, un pie, manejar con rapidez un sable o un palo, etc...; no es suficiente. Aunque se consiga con éstas la máxima potencia, la máxima velocidad; esto no significa, en ningún momento, que se haya obtenido el principio de la máxima efectividad. Para conseguir la máxima efectividad es necesario tener respuesta a las tres preguntas siguientes: ¿Cómo? ¿Cuándo? Y ¿Dónde?

El cómo es el aspecto del conocimiento de la técnica que se utiliza. Se debe dominar los fundamentos del movimiento, la relación de este con nuestro cuerpo, el desplazamiento, la velocidad, etc... El cuándo descubre la estrategia, o en japonés HEIHÔ o SENRYAKU. De nada sirve, como antes he manifestado, tener un puño muy bien entrenado o utilizar una arma con gran fluidez, si se desconoce el cuándo usarlos. El cuándo nos muestra que lo importante no es tan solo saber una cantidad más o menos idónea de técnicas, sino hay una estrategia que acompañe estas técnicas podemos fracasar por no saber usarlas en el momento adecuado.

Finalmente resta el dónde. O sea saber dirigir nuestra técnica al lugar más apropiado. Estos puntos son los denominados Jintai Kyusho, los puntos vulnerables del cuerpo humano. Siendo de gran importancia el conocimiento de los puntos vulnerables. Shintaikan Dojo ha creado una metodología para que sus alumnos puedan capacitarse, desde un concepto lógico y racional, en el conocimiento de los Jintai Kyusho, para este fin ha constituido tres niveles, básico, avanzado y superior, para poder progresar en este apartado técnico de gran importancia en las artes marciales tradicionales japonesas. La presentación y primer curso conducido por el maestro Pau-Ramon, director técnico de la Escuela Shintaikan, se realizó en el Dojo Budokan de Vilanova del Camí (Barcelona), dojo dirigido por el maestro Pere Soler, dojo que a su vez es la delegación de la escuela Shintaikan en la comarca del Anoia. Con una gran afluencia, con alumnos de Zaragoza, Vilafranca del Penedes, Igualada y de la misma población se presentó el primer nivel de la disciplina Shintaikan Jintai Kyusho.

El maestro Pere Soler mostrando una técnica con yubibo de la escuela Shintaikan, arma que principalmente se basa en el conocimiento de los puntos vulnerables.
En este primer nivel de los conocimientos teórico-prácticos de los puntos vulnerables del cuerpo humano es importante entender y comprender los conceptos básicos de la escuela Shintaikan, ya que estos conceptos son el fundamento para que todas las técnicas de esta escuela tengan la efectividad y el control adecuados. Explicando la localización de los puntos básicos del primer nivel y las condiciones óptimas de ataque.

Para más información de estos cursos o para organizar cursos similares en otras poblaciones pueden contactar los interesados con el teléfono de la Escuela Shintaikan 696085959 o a shintaikan@hotmail.com

Asistentes al curso

viernes, 8 de mayo de 2009

SHINTAIKAN DÔJÔ


El Dôjô Shintaikan es una escuela de artes marciales tradicionales japonesas, con más de cincuenta años de historia, en la cual tres generaciones de la misma familia han seguido esta tradición. La escuela Shintaikan está dedicada a la práctica y promoción del jûjutsu tradicional, taijitsu, tanbôjutsu, hanbôjutsu, jojutsu, kenjutsu, yubibôjutsu (tenouchi), hojojutsu, jintai kyusho, keibô ( bastón policial rígido), tokushu keibô ( bastón policial extensible), tonfa policial, etc..

Shintaikan dôjô 50 años de historia






El maestro Ramon Planellas precursor del Shintaikan dôjô.


SHINTAIKAN DÔJÔ
MÁS DE CINCUENTA AÑOS DE HISTORIA


Shintaikan dôjô es una institución dedicada a la promoción y difusión de las Artes Marciales Tradicionales Japonesas con una historia de más de 50 años. En los cuales una familia, la familia Planellas, ha realizado un esfuerzo para que esto fuera así.

El precursor de este dôjô es el maestro Ramon Planellas (Barcelona, 1921), ya en su familia había un interés por los sistemas de combate, concretamente su hermano Pau Planellas 14 años mayor que él, el cual se había dedicado al sistema de combate mayoritario de principios del siglo XX en occidente, el boxeo.

Ramon Planellas tuvo la oportunidad, al acompañar a su hermano mayor, de conocer la existencia del jujutsu japonés a partir de los comentarios que corrían entre los ambientes de lucha y del boxeo de esta época en Barcelona, Desde principios del siglo XX, el jujutsu japonés había calado en la opinión pública española. El maestro Ramon Planellas no tuvo demasiados resultados positivos, su juventud y la guerra civil española no le proporcionó la posibilidad de poder integrarse en profundidad en los centros de jujutsu que hasta el 1939 estuvieron en marcha en Barcelona. Su traslado a Francia el maestro Ramon Planellas puede conocer el método Kawashi de defensa personal, que a la postre es el jujutsu del maestro Kawashi, el cual había estudiado jujutsu en Dai Nippon Butokukai en Kyoto, aunque se desconoce el estilo de jujutsu que estudió, ciertas fuentes citan Kito ryu o alguna escuela emparentada con el Aiki jujutsu.

El Maestro Ramon Planellas, ya en Barcelona, practica en la década de los años 50 del siglo XX, Jiujitsu-Judo en clubes afiliados a la “Delegación Española de Yudo” de la Federación Española de Lucha. Cabe destacar que entre los diferentes instructores y profesores, pudo cursar algunos cursos con el maestro Henri Birbaum, que en el año 1950 inició las clases de judo y jujitsu en Barcelona, procedente de la “Ecole Militaire d’Escrime et de Sports de Combat d’Antibes “. El maestro Henri Birnbaum fue alumno directo de Mikonosuke Kawashi. En el año 1957 el maestro Ramon Planellas, después de bastantes experiencias en las artes marciales y con una experiencia óptima, toma conciencia que las artes marciales japonesas, el Budô, son un estilo de vida y se dedica a su práctica de forma privada, ya que el matiz que toma el judo, alejándose del jujutsu, a la postre de la defensa personal, le desagrada considerablemente. En el año 1962 inicia a su hijo Pau-Ramon, que ya cuenta con seis años de edad, con juegos y estrategias a diferentes conceptos del jujutsu, como Taisabaki, ukemi, desequilibrios, proyecciones, atemi, etc... Al cabo de un tiempo el maestro Ramon Planellas cree que su hijo tiene que poder trabajar con personas de su edad y lo introduce a la práctica de diferentes disciplinas, como Judô, Karate, Taijitsu, etc…

El maestro Hernaez con la familia Planellas


Esta realidad se convierte en el Shintaikan dôjô, una escuela tradicional de artes marciales japonesas, una escuela que tres generaciones de la misma familia han aportado parte de su tiempo para la promoción y fomento de las artes marciales.

Si la primera generación corresponde al maestro Ramon Planellas, la segunda generación están el maestro Pau-Ramon y el profesor Edmon Planellas. El maestro Pau-Ramon es más conocido en el ámbito de las artes marciales, y ostenta el titulo de honbucho del Shintaikan dôjô, a parte de su cargo como delegado del maestro Kai en España, shibucho de la escuela Seibukan, y sus responsabilidades en la disciplina de Taijitsu. Por lo cual es interesante descubrir a Edmon Planellas, que aparte de sus grados en Taijitsu, Jujutsu, Tanbojutsu; es un experto en nunchaku, tonfa policial y keriwaza.


Edmon Planellas especialista en keriwaza



La tercera generación, la encabeza el profesor Carles Lapuente Planellas, 4º dan de Taijitsu, 5º Dan de Tanbôjutsu, experto en técnicas de intervención policial, seguido de sus hermanos Alex y Christian. Y como últimas representantes de la tercera generación están Xènia y Ariadna Planellas, que aunque en edad infantil y juvenil ya pisan fuerte el tatami.

Como antes hemos citado un objetivo del dôjo Shintaikan es la promoción de las artes marciales y esto se traduce en la publicación de 9 libros y dos publicaciones privadas, sobre artes marciales e historia de Japón, docenas de artículos en diferentes revistas especializadas, mayoritariamente en la revista “El Budoka”, y colaboraciones en radios y en televisión.
Shintaikan dôjô ha enviado diferentes miembros a dôjô tradicionales del Japón, dos de ellos, el maestro Pau-Ramon y el profesor Carles Lapuente, practicaron en el Yoseikan dôjô del maestro Mochizuki Minoru; y otros cinco en el Seibukan dôjô el maestro Kai Kuniyuki. Centenares de alumnos y un considerable número de cinturones negros, incontables cursos (en España, Francia, Andorra, Cuba y Portugal), seminarios y demostraciones (en España, Francia y Japón) y delegaciones en Andalucía, Aragón, Asturias, Comunidad Valenciana, Murcia, Extremadura y Cataluña; y en Cuba y Andorra, no cierran la historia de este dôjô sino que es punto y seguido a una labor en beneficio de las Artes Marciales Tradicionales Japonesas.






El maestro Kai Kunyuki con el maestro Pau-Ramon
y sus dos hijas en el Seibukan dojo de Japón

jueves, 7 de mayo de 2009






MAKOTO 

El clima social comporta en occidente no proclamar públicamente la profundidad de las artes marciales tradicionales japonesas. Se habla mucho de la educación física y muy poco o casi nada de la educación espiritual. Falta comentar en profundidad las actitudes fundamentales del Budô y del espíritu de las artes marciales. Es primordial aceptar que las artes marciales japonesas son fruto de su cultura guerrera de los japoneses y sus artes de guerra. En las artes marciales japonesas hay dos conceptos principales. Uno, el aspecto físico donde encontramos el ejercicio, las técnicas, la estética, etc... Y paralelamente, ni más ni menos importante el aspecto filosófico. Ninguna de las dos opciones pueden ser suplidas por la otra, no pueden existir reglas de proporcionalidad inversa, sino que la constante ha de ser el equilibrio entre ambas vertientes de un mismo tronco. Si olvidamos o disminuimos (consciente o inconscientemente) una de las dos opciones perderemos la auténtica esencia de las artes marciales japonesas (no será el resultado de este error ni mejor ni peor que las artes marciales tradicionales, será sin duda otra actividad, otra disciplina). Por ejemplo cuando acentuamos el énfasis en el aspecto físico, sin duda, llegaremos tan solo a practicar un sistema de combate, más o menos efectivo, esta cuestión no se discute en este texto, lo dejaré para otra ocasión. Todo lo contrario, si profundizamos en el aspecto filosófico en detrimento del concepto físico, se convertirá el método que practiquemos en una actividad de un contenido exageradamente espiritual. El entrenamiento de las técnicas nos tiene que proporcionar la velocidad, la mecánica, la dinámica, la efectividad técnica, la agilidad, la potencia, el equilibrio y la estética. La teoría filosófica nos tiene que servir para conseguir el control, la tranquilidad del espíritu para afrontar las acciones, la benevolencia para olvidar la rigidez personal, etc... (Fudoshin, zanshin, junyanshin,…)

Para los samurai la sinceridad (Makoto) era de gran importancia, no en vano a partir del siglo XVII el bushidô se refería al Makoto como un principio esencial. Makoto se traduce generalmente por sinceridad, pero esta palabra comporta conceptos más amplios: comprende las ideas de la veracidad, de la honestidad y de la lealtad.

El makoto ha sido una de las cualidades esenciales de un samurai y ello implicaba el rechazo de fines egoístas y materiales, la pureza de intenciones aliadas a la delicadeza moral y ética. Sin ética ni moral no hay artes marciales tradicionales japonesas, o como en cierta ocasión me manifestó el maestro Mochizuki Minoru: “La esencia del budô le da a la práctica de las artes marciales tradicionales un significado de desarrollo físico, mental y moral”. “La naturaleza trascendental y duradera de la sinceridad es el principio y el fin de todas las cosas, sin ella no existiría nada”, nos dice Tsu-Tsu en su Doctrina de la Bajeza. Para el samurai la mentira o el equívoco eran considerados igualmente viles. La posición social del Bushi le obligaba a un grado de veracidad superior a la de un comerciante o a la de un campesino. La palabra de un samurai (bushi no ichi gon) era garantía suficiente de la veracidad de la afirmación. Si trasladamos esta filosofía de los guerreros tradicionales japoneses a nuestros días, los practicantes de Artes Marciales Tradicionales hemos de tener en cuenta que una de las características fundamentales de un maestro y por extensión de su escuela es el Makoto (sinceridad), sinceridad con sus alumnos, con sus propios maestros inculcando también esta sinceridad a sus alumnos tanto hacia ellos mismos como hacia sus compañeros. En el mismo “Hagakure” encontramos que ganar un combate a cualquier precio, haciendo trampas, es un error; en este supuesto el ganador se transforma en un individuo peor que el vencido, se le considera derrotado por la sinceridad y carente de elegancia, La mentira (Uso) se señalaba en el Bushido como sumamente deshonroso.

No se debe olvidar que el maestro tiene que ser sincero con sus alumnos, no esconderles sus propias limitaciones, no auto-otorgarse grados que nadie le ha concedido y no traicionar sus orígenes ni a sus propios maestros siendo sincero con su pasado (sensei no makoto). Igualmente el ayudante del maestro, no puede engañar a su maestro, enseñando técnicas que éste no le ha autorizado y a su vez tiene que ayudar sinceramente a los alumnos inferiores a pesar de que observe que le pueden sobrepasar (senpai no makoto). Los alumnos, a su vez, han de ser sinceros con su maestro, mostrando totalmente sus intenciones, con sus compañeros trabajando con toda la sinceridad que requiere cada momento, apara ayudarse mutuamente incluso con los ataques porque el aprendizaje necesita de ataques sinceros que no escondan dobles intenciones, cansancio o desgana……

Para acabar este texto quiero exponer las recomendaciones del maestro Kyuzo Mifune1. Este maestro explica en sus escritos que la práctica de las artes marciales en general, y el Judô en particular, se tiene que basar en la sinceridad.

MAKOTO NO GEIKO (Práctica sincera).

“Si vosotros sois sinceros en la instrucción de las artes marciales nunca estaréis distraídos, preocupados, orgullosos, apresurados o perezosos.”

“Cuando el practicante tiene un momento libre, este o no presente el profesor, sin precipitación pulirá su técnica.”

“Una hora de práctica realizada con sinceridad vale más que una semana de mal entrenamiento”.

“En las artes marciales si tenéis en cuenta los principios de la sinceridad (Makoto) vuestra técnica y vuestra personalidad irá mejorando”.


Pau-Ramon
Kancho sensei Shintaikan Dojo


1. KYUZO MIFUNE. Maestro de JUDO entre sus alumnos cabe destacar a MOCHIZUKI MINORU.