lunes, 14 de septiembre de 2009

JÛNANSHIN, El Espíritu del principiante.

JÛNANSHIN 柔軟心


Cuando alguien se interesa por las artes marciales tradicionales japonesas necesita una cualidad indispensable, que si la tiene le ofrecerá la posibilidad de tener un camino de éxitos en este aprendizaje. Me refiero al concepto que en japonés se conoce como Jûnanshin o Nyunanshin, que se puede traducir (1) como “Espíritu moldeable” o “Flexibilidad del espíritu”, en otras palabras la capacidad de adaptarse espiritual y mentalmente a la práctica marcial.

Las artes marciales tradicionales tiene una naturaleza que no puede descifrar un neófito, los elementos necesarios para entenderlas solo se obtienen con la práctica. Obstinarse en un camino fijado antes de la práctica y no tener la posibilidad de flexibilizar los convencimientos previos para poder cambiar las direcciones que el Budô muestra en según que estadio comporta una falta de acomodamiento que no facilitará la evolución en la práctica de las artes marciales.

Jûnanshin es un principio que se tiene que conseguir o tener la voluntad de adquirir desde el inicio de la práctica de las artes marciales, no tan solo es necesario sino que es primordial. Para conseguir tener un espíritu moldeable o con la capacidad de evolucionar positivamente es preciso poseer una actitud con los siguientes cuatro factores:

Humildad.
Disponibilidad.
Confianza.
Paciencia.

a. Humildad (謙虚, kenkyo). Es un grave error iniciarse en la práctica de las artes marciales sin un grado importante de humildad. Los interesados que llegan a la escuela y desde un principio se creen que tiene más aptitudes que los otros, incluso más que los grados directamente superiores, no tan solo se equivocan sino que también incurren en el autoengaño. El orgullo puede provocar que se esconda los fallos uno mismo, la justificación de los errores a base de falsos argumentos o la creencia de ser mejor que los otros es un freno a la evolución. Un lema a tener en cuenta para escapar del orgullo puede ser: “Me falta mucho trabajo para superarme a mi mismo”.

b. Disponibilidad (自由裁量. jiyûsairyô). El practicante antes de empezar a introducirse en una disciplina tradicional tiene que hacer una planificación de su vida. Otorgar una cantidad mínima de tiempo, casi testimonial, no es muy inteligente sería mejor que olvidara la práctica de las artes marciales tradicionales. La disponibilidad óptima es aquella que se cuantifica con dos o tres días a la semana, igualmente ha de estar dispuesto a ocupar algunos fines de semana en cursos y seminarios dedicados a la práctica marcial. Así como tiempo necesario para la lectura de textos que ayudaran a fortalecer las bases teóricas de su disciplina.

c. Confianza (信頼, shinrai). Si alguien no tiene plena confianza en el maestro, la disciplina y/o el método, pierde el tiempo, o cambia de actitud o no podrá avanzar en la disciplina. Juzgar negativamente las técnicas antes de practicarlas, antes de conocerlas en su totalidad y entenderlas totalmente, conduce a una perdida innecesaria de tiempo. Bloquearse previa y voluntariamente porque la técnica no es del todo efectiva, práctica o no está a su alcance, es una falta de confianza al maestro y a la disciplina, que el mismo practicante ha escogido libremente. La confianza con el maestro es una pieza muy importante en las artes marciales tradicionales.

d. Paciencia (忍耐, nintai). La paciencia es uno de los elementos primordiales. Aquel interesado que pone un vencimiento a su practica de las artes marciales ya puede tener el fracaso como el objetivo más inmediato. Es necesario vencer la impaciencia, aprender a caminar antes de correr, no buscar resultados rápidos pues como más se quiera que los resultados positivos lleguen con rapidez más perderemos el tiempo, se ha de moldear el espíritu en la forma necesaria para evolucionar en la velocidad propia de las artes marciales tradicionales, no en la velocidad que nuestro deseo imponga. El budô o el Kobudô se practican sin prisas pero sin pausas. Se ha de concentrar la atención en el momento actual, no soñar en el futuro que se desconoce, a pesar que se puede entrever en la realidad de los grados superiores, tampoco se puede permitir que el pasado se convierta en unas grandes alforjas. Como marca la filosofía Zen, la cual impregna en un grado considerable las artes marciales japonesas, el practicante de estas ha de centrarse en “Ichi go ichi e” (一期一会), en el aquí y ahora, practicar las técnicas en cada momento con toda la intensidad y con todas nuestras capacidades.


Quiero finalizar esta columna con unas palabras del maestro Yoshio Sugino: “El espíritu verdadero de las artes marciales supone la disponibilidad, la simplicidad y también la humildad”.





(1) Jûnan, flexible y shin, espíritu.

lunes, 7 de septiembre de 2009

SENSEI.

SENSEI. 先生


Una de las palabras bastantes conocidas y utilizadas por diferentes practicantes de artes marciales japonesas es “sensei”. Buscando diferentes diccionarios se puede encontrar que la traducción es “profesor, maestro, doctor”. Como se puede deducir es una palabra utilizada en varios ámbitos en la cultura japonesa. Y en cada uno de estos círculos sociales tiene uno u otro significado particular. Para averiguar la etimología de la palabra sensei se puede buscar en la traducción original de los dos kanji que los forman, Sen: antes y Sei: vida; según estos significados se puede confirmar que detrás de la palabra sensei están los siguientes significados: “el que ha vivido antes” o “el que ha nacido antes”, si lo extendemos en el círculo de las artes marciales japonesas, si se me permite la licencia, se puede entender como “el que ha practicado antes”, En todo caso la palabra sensei tiene un significado subliminal de “experiencia”.


En las artes marciales es necesario dos campos obligatorios, el maestro y el alumno. O lo que es lo mismo el sensei y el deshi. Ni el alumno es nada solo, ni en el mismo caso el maestro. El maestro es un personaje mitificado en occidente, es el guía de sus alumnos, pero también la persona invencible, que a todos puede, nada más lejano de la realidad, hay muchos maestros, muchísimos que nunca han luchado realmente, o que nunca han realizado un combate real, pues siempre se ha alejado de los problemas, de la violencia. Es tanto la mitificación del maestro en occidente que hay muchos pseudo maestros que se auto otorgan el titulo de una forma burda. Lo importante de un sensei es su capacidad pedagógica, su ética y sus conocimientos técnicos, filosóficos e históricos

El maestro japonés es una persona que ha vivido más que sus alumnos, si no en tiempo si en experiencias dentro de las artes marciales tradicionales. El maestro es un guía, que acompañará a sus alumnos en el camino que han escogido, camino que el maestro ya ha hecho y el sensei puede enseñar a sus alumnos los peligros del camino, evaluar con profundidad todos los estadios de la vía, y con la experiencia adaptará el paso a cada necesidad individual de los alumnos. Pero el que no podrá es hacer el camino él en vez del alumno. El maestro podrá ayudar al alumno en cada problema porque conoce la globalidad del arte marcial o disciplina que practica.

La responsabilidad del sensei es muy amplia, su función no es tan solo el intercambio de conocimientos por dinero, sino que el maestro de artes marciales tradicionales japonesas es un maestro en toda su extensión de la palabra, y no de una forma honorífica o protocolaria, lo que le convierte en un guía, en una persona a imitar. El sensei tiene todas las capacidades de un instructor técnico pero mientras que las influencias del instructor se limitan básicamente en el tatami, la del sensei se amplían más allá de las técnicas y llegan a la cultura japonesa, a la filosofía, a la ética, etc. El maestro en las artes marciales significa que es responsable de la evolución personal de su alumno, tanto de su evolución física (TAI), no le puede enseñar de forma que se pueda lesionar; como su evolución técnica (GI), el deshi tiene que aprender el que pueda asimilar en cada momento; e incluso de su evolución espiritual (SHIN), no se ha de olvidar que los conocimientos técnicos pueden ser mal utilizados por lo cual tienen que estar atesorados por una persona que tenga todas las virtudes de los antiguos samurai : Lealtad, sinceridad, magnanimidad, cortesía, sabiduría, etc.

El maestro de artes marciales tradicionales japonesas tiene la responsabilidad de vigilar que las técnicas y estrategias contundentes no estén al alcance de personas que los puedan utilizar de una manera indigna e inmoral y lejos de toda ética integrada en el camino filosófico del budô.


Pau-Ramon
Shintaikan Dôjô.
Telf.: 696085959

jueves, 3 de septiembre de 2009

JINTAI KYUSHO, PUNTOS VULNERABLES DEL CUERPO HUMANO

SHINTAIKAN JINTAI KYUSHO
El maestro Kai Kuniyuki demostrando
una técnica de jintai Kyusho.
La escuela Shintaikan, tras un profundo estudio de los puntos vulnerables del cuerpo humano (Jintai Kyusho) durante los cincuenta años de su existencia, con las aportaciones de maestros del máximo nivel posible, como Mochizuki Minoru y Kai Kuniyuki. Ambos maestros han marcado, en su época, un hito difícil de superar. El maestro Mochizuki perteneció a la segunda generación de budoka de elite, una generación que tuvieron como maestros los pioneros del Budô, Kano sensei, Ueshiba sensei, Funakoshi sensei, Takagi sensei, Awa sensei, Ueno sensei, etc…Su currículum fue amplio y marcó la cúspide de su generación en la cual estuvieron integrados Shioda sensei, Nakayama sensei, Kawashi sensei, Anzawa sensei, Otsuka sensei, Miyagi sensei entre muchos más. El maestro Kai Kuniyuki pertenece a la generación siguiente de maestros que rondan la genialidad en las artes marciales. Esta generación de Budoka ha podido disfrutar de un clima óptimo, para la práctica de las artes marciales, beneficiándose de la opción de adquirir los conocimientos transmitidos por las dos generaciones anteriores.

Estos dos maestros son las fuentes de los conocimientos de la Escuela Shintaikan, la cual es fiel a las enseñanzas tanto en el ámbito técnico y estratégico como moral y espiritual. En nuestra escuela es muy importante profundizar en todos los conceptos de las artes marciales tradicionales. Y en las artes marciales japonesas, en el concepto técnico, tiene tres puntales básicos: La técnica, la estrategia y el conocimiento de los puntos vitales. Atacar, con o sin armas, sin una estrategia concreta conlleva el fracaso de la acción, excepto si el azar nos concede la victoria. En determinadas actividades es poco aconsejable dejar ciertos aspectos a la suerte. Sin duda en el arte del combate es poco aconsejable no prepararse al máximo de las posibilidades, para salvaguardar la integridad física y por consiguiente eliminar el peligro de perder la vida. Las técnicas de las artes marciales por sí solas no sirven de mucho. Parece una afirmación imprudente y falta del conocimiento básico de las artes marciales, pero es todo lo contrario. Fortalecer un puño, un pie, manejar con rapidez un sable o un palo, etc...; no es suficiente. Aunque se consiga con éstas la máxima potencia, la máxima velocidad; esto no significa, en ningún momento, que se haya obtenido el principio de la máxima efectividad. Para conseguir la máxima efectividad es necesario tener respuesta a las tres preguntas siguientes: ¿Cómo? ¿Cuándo? Y ¿Dónde?

El cómo es el aspecto del conocimiento de la técnica que se utiliza. Se debe dominar los fundamentos del movimiento, la relación de este con nuestro cuerpo, el desplazamiento, la velocidad, etc... El cuándo descubre la estrategia, o en japonés HEIHÔ o SENRYAKU. De nada sirve, como antes he manifestado, tener un puño muy bien entrenado o utilizar una arma con gran fluidez, si se desconoce el cuándo usarlos. El cuándo nos muestra que lo importante no es tan solo saber una cantidad más o menos idónea de técnicas, sino hay una estrategia que acompañe estas técnicas podemos fracasar por no saber usarlas en el momento adecuado.

Finalmente resta el dónde. O sea saber dirigir nuestra técnica al lugar más apropiado. Estos puntos son los denominados Jintai Kyusho, los puntos vulnerables del cuerpo humano. Siendo de gran importancia el conocimiento de los puntos vulnerables. Shintaikan Dojo ha creado una metodología para que sus alumnos puedan capacitarse, desde un concepto lógico y racional, en el conocimiento de los Jintai Kyusho, para este fin ha constituido tres niveles, básico, avanzado y superior, para poder progresar en este apartado técnico de gran importancia en las artes marciales tradicionales japonesas. La presentación y primer curso conducido por el maestro Pau-Ramon, director técnico de la Escuela Shintaikan, se realizó en el Dojo Budokan de Vilanova del Camí (Barcelona), dojo dirigido por el maestro Pere Soler, dojo que a su vez es la delegación de la escuela Shintaikan en la comarca del Anoia. Con una gran afluencia, con alumnos de Zaragoza, Vilafranca del Penedes, Igualada y de la misma población se presentó el primer nivel de la disciplina Shintaikan Jintai Kyusho.

El maestro Pere Soler mostrando una técnica con yubibo de la escuela Shintaikan, arma que principalmente se basa en el conocimiento de los puntos vulnerables.
En este primer nivel de los conocimientos teórico-prácticos de los puntos vulnerables del cuerpo humano es importante entender y comprender los conceptos básicos de la escuela Shintaikan, ya que estos conceptos son el fundamento para que todas las técnicas de esta escuela tengan la efectividad y el control adecuados. Explicando la localización de los puntos básicos del primer nivel y las condiciones óptimas de ataque.

Para más información de estos cursos o para organizar cursos similares en otras poblaciones pueden contactar los interesados con el teléfono de la Escuela Shintaikan 696085959 o a shintaikan@hotmail.com

Asistentes al curso