martes, 10 de julio de 2012

TANBO GOSHINJUTSU

EL ARTE DE LA DEFENSA PERSONAL CON EL TANBO
TANBOGOSHINJUTSU


En el transcurso de la evolución técnica de un practicante de artes marciales, cuya especialidad se centra en el manejo de un arma, se cuestiona la oportunidad de utilizar las técnicas de su disciplina marcial en la defensa personal. En muchos casos el resultado de dichos pensamientos conduce a renunciar a la derivación de sus conocimientos a la defensa personal, de forma directa no así los conceptos estratégicos, pero bastante limitados al no aplicarlos conjuntamente con el arma, de la cual se es especialista.

Transportar habitualmente las armas utilizadas, en la disciplina en cuestión, es casi imposible e incluso, en la mayoría de los casos ilegal, tanto por la calle como por otros lugares que puedan comportar la posibilidad de utilizarlas en legítima defensa.

Pero hay algunas disciplinas que pueden derivar sus técnicas hacia el aprovechamiento de utensilios cotidianos. Y una de estas disciplinas es el tanbojutsu. El tanbo es un arma polivalente que sirve para practicar un arte marcial tradicional, relacionada totalmente a los conceptos del Budô tradicional (nihon kobudô koryu), en toda la extensión espiritual que esto comporta. También ofrece unas grandes posibilidades para utilizarlo como arma de defensa personal (tanbogoshinjutsu) en su derivación en el aprovechamiento de utensilios cotidianos. Y finalmente es un elemento aprovechado como arma auxiliar policial (keibo shohô).




El aprovechamiento de los útiles cotidianos como armas nace ya en el tiempo del esplendor de la cultura del samurai. Si buscamos entre los libros legados por los guerreros japoneses, de alto nivel técnico, encontraremos diferentes citas sobre este concepto, por ejemplo Yagyu Munemori escribe en su libro titulado Heihô Kaden sho (escritos sobre la tradición familiar de la estrategia guerrera):

“Siempre se ha de ser capaz de utilizar todo lo que se encuentra a nuestro alcance: un simple abanico (sensu), un bastón, una pequeña caña de bambú, etc.. Con el objetivo de provocar la ineficacia del sable del oponente.”

Como se puede observar en estas palabras transcritas de Yagyu Munemori, éste propone la posibilidad de utilizar cualquier elemento a nuestro alcance para el combate o  la defensa personal. Esta idea fue muy extendida entre los guerreros japoneses y surgieron no tan solo utilizaciones esporádicas sino que fueron tan interesantes que algunas de estas propuestas se convirtieron en métodos que fueron transmitidas en el seno de algunas escuelas.

Los Samurai utilizaron utensilios de su vida cotidiana como armas no convencionales, entre otras (1): las pipas de fumar (KISERU), los zapatos de madera (GETA), los palillos de comer (OHASHI) o el parasol (TEGASA JUTSU) del cual la escuela Takenouchi ryu ha legado un completo método. Las técnicas con armas no convencionales no solamente fueron una posibilidad para personas de otras clases sociales, que no fueran la guerrera, que carecían del derecho de portar armas convencionales, sino todo lo contrario, estas técnicas también nacieron y se mejoraron  en las escuelas de los Samurai, verdaderos expertos en el arte de combate, y traspasaron sus círculos para ser adoptados por otras clases sociales.

Si me circunscribo en el tanbô (palo corto) y me introduzco en la hipótesis(2) que basa el origen de esta arma en la reutilización del Hana Neji (variedad de fusta de equitación), como elemento de defensa personal, se puede observar que el tanbô está inscrito en la adaptación de elementos, que no eran considerados artefactos guerreros, como armas.

A pesar que las medidas del tanbô oscilan entre los 30 y los 50 cm., es difícil transportarlo en la actualidad por cualquier lugar, incluso en algunos aspectos es ilegal. Por esta razón el Dôjô  Shintaikan, pionero en el estudio completo de la defensa personal, propone a sus alumnos nuevos enfoques en el arte de combate del palo corto (tanbôjutsu) y más concretamente facilita, con un método singular, la práctica con utensilios cotidianos que suplan el tanbô con suficiente contundencia y efectividad. Alguno de los ejemplos de los instrumentos de uso cotidiano que se pueden reutilizar como arma en el método SHINTAIKAN TANBÔGOSHINJUTSU (El arte de la defensa personal con el tanbô de la escuela Shintaikan) entre muchos otros son:

A.  Revista enrollada.

Un elemento bastante cotidiano en los recorridos, que una persona puede realizar, es una revista, o elementos confeccionados con varias hojas de papel de parecido diseño, como periódicos, libretas, etc... No es muy difícil que en algunos de nuestros movimientos por una zona urbana, e incluso rural, se efectúen con una revista, o similar, en nuestras manos. Es por tanto una opción concreta de utilizarla como elemento útil para la defensa personal.

La revista para ser reutilizada como tanbô se enrolla al máximo, convirtiéndola en un tubo de papel, de esta forma se consigue una dureza considerable, y útil para practicar diferentes técnicas de tanbôjutsu. Los golpes con sus extremos son de mucha efectividad, sobretodo si se dirigen a los puntos débiles del cuerpo humano (jintai kyushô). Cuando se efectúan con la zona lateral, decrece su efectividad, pero pueden ser recomendables bien dirigidos a los kyushô por ejemplo: kuchi (boca), mimi (oreja), hana (nariz), gansei (ojos), Hhinchu (parte frontal del cuello), etc..

También se pueden realizar estrangulaciones, luxaciones y proyecciones si nos centramos en el método de nuestra escuela.


B.  Paraguas plegable.

Un paraguas plegable es también un elemento cotidiano que sirve para la defensa personal, utilizando las técnicas del tanbôjutsu. Su estructura y sus dimensiones lo hacen particularmente útil para suplir al tanbô en momentos de apuro. El paraguas plegable, utilizado para la defensa personal, debe ser de cierta calidad, pues de esta forma la estructura ofrece mayor resistencia, no obstante es posible que tras una acción real de defensa personal con dicho elemento, resulte bastante deteriorado.

Un punto débil del paraguas es la zona de unión entre el mango y el cuerpo central o eje, por lo que es razonable no agarrarlo por el mango, ya que puede separarse con lo cual perderíamos el “arma”. También es muy interesante el conocimiento de los puntos vitales (jintai kyushô) o zonas débiles, para que podamos causar mayor descontrol en el agresor con el mínimo riesgo de romper el paraguas, al no tener que ejercer tanta fuerza en el ataque.


C.  Botellín de refresco.

Los refrescos carbonatados se presentan al público en botellas de medio litro, estos botellines incluso a medio beber, siguiendo el método de la escuela, sirve también como sustituto de un tanbô, tanto atacando puntos vulnerables, como en estrangulaciones o luxaciones.

Desde la escuela Shintaikan invitamos a los interesados en la defensa personal con útiles cotidianos a pedir información de nuestro  método para que ellos mismo lo juzguen y comprueben la simplicidad, la efectividad, la contundencia y la proporcionalidad de las técnicas.


Pau-Ramon
Shintaikan Kanchô sensei
Prohibida la reproducción total o parcial sin permiso expreso del autor

(1). Para más información sobre las armas no convencionales japonesas se puede consultar la Enciclopedia de las armas japonesas, autor de la cual es el maestro PAU-RAMON.
(2). Hay varias hipótesis relacionadas con el origen del TANBO como arma, a parte de la descrita, todas son de difícil comprobación, a falta de conseguir más bibliografía de origen japonés; por lo que no me decanto por ninguna. A modo de ejemplo se pueden citar algunos orígenes: “SAYA de un WAKIZASHI”, “TANTO enfundado”, “TESSEN para entreno”, “JUTTE”, etc..